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PRD, nada qué celebrar

13 may

Cartón: Hernández

Rubén Martín / Público, 12 mayo 2011

El 5 de mayo el Partido de la Revolución Democrática (PRD) cumplió 22 de años de fundación. Más de dos décadas son suficientes para hacer un análisis socio-histórico de una organización política. Para decirlo pronto y conciso, el PRD en Jalisco (y en el país) llega a los 22 años sin nada qué celebrar.

No tiene nada que celebrar si se recuerdan los propósitos originales de los fundadores del PRD y si se comparan con lo que ahora es esta fuerza política. El PRD nació formalmente en mayo de 1989 en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México como una iniciativa política que pretendía integrar y mantener cohesionada a la gran fuerza social que se había movilizado por todo el país entre 1987 y 1989 en respuesta al viraje neoliberal del PRI.

Fue un movimiento popular que propició la fractura más fuerte que haya tenido el viejo partido tricolor; que hizo suya la candidatura del hijo del presidente que impulsó el reparto agrario, la nacionalización petrolera y la educación socialista; que se movilizó en contra del fraude electoral priista y que enfrentó la fuerte represión gubernamental una vez que el Estado y los poderes fácticos de este país decidieron imponer a Carlos Salinas de Gortari en la presidencia de la república.

El PRD se fundó como un esfuerzo decidido de distintos sectores populares y clases medias para hacer frente al bloque en el poder que decidió ligar el destino de México a los intereses económicos y geopolíticos de Estados Unidos.

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La fiscalización es pura ficción

22 feb

Alonso Godoy. Foto: Marco A. Vargas-PúblicoRubén Martín / Público, 2 febrero 2011

Tal como se están definiendo las cosas, todo indica que la clase política que gobierna en Jalisco se va a autoproteger y por tanto no va a pasar nada con el caso de los pagos millonarios que se concedieron al auditor del estado Alonso Godoy Pelayo. A la clase política profesional le queda claro que el caso del auditor es apenas un hilo de la madeja completa que es el manejo irregular y abusivo del dinero público de parte de los diputados. Por eso lo protegen, para protegerse.

Los detalles ya se conocen: desde que llegó a su puesto como titular de la Auditoría Superior del Estado de Jalisco (ASEJ) en julio de 2004, Alonso Godoy ha cobrado poco más de 6.5 millones de pesos (mdp) en sueldos. Pero además hemos conocido que el titular de la ASEJ ha recibido poco más de once millones de pesos por diversos conceptos que le ha pagado el Poder Legislativo.

Cuando los diputados citaron a Godoy para que explicara dichos pagos salió con una leguleyada diciendo que había qué preguntarles a sus “patrones” de la anterior Legislatura. En lugar de aclarar y justificar los recursos adicionales e ilegítimos que ha recibido, Godoy se defendió como simple abogado y no como un servidor público de la responsabilidad que tiene.

Se defendió porque aunque los pagos que recibió presuntamente son legales, hay un consenso casi unánime en la opinión pública de que se trata de pagos inmorales e ilegítimos.

Es ilegítimo que el auditor recibiera de los líderes del Congreso del Estado cantidades millonarias, para “ocultar lo que sucedió con el reparto de dinero en el Congreso”, según expresó la legisladora del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Olga Araceli Gómez Flores.

A su vez no hay explicación moral ni legítima al uso abusivo que los diputados han hecho de los recursos en el Congreso del Estado en los últimos años; es tal el descaro y el abuso que se añora cuando las leyes se dictaban en Palacio de Gobierno y los diputados eran meros levantadedos. Al menos ese Congreso era más barato.

¿De qué han servido 16 años de alternancia política y supuesta independencia de los poderes si el Congreso se ha convertido en una maquinaria de enriquecimiento para quienes pasan por ella y el Ejecutivo logra el control de los diputados gracias a que consecuenta los excesos de estos supuestos servidores públicos?

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Travestismos y alianzas políticas bizarras

22 feb

Jesús Ortega (PRD) y César Nava (PAN)

Rubén Martín / El Respetable,  14 febrero  2011

La argamasa con la que se sostiene el sistema político mexicano está fabricada con dosis de porquería, cinismo, incongruencia y ambición pura por el poder. Hay decenas de ejemplos del pasado remoto que ayudan a sostener lo anterior, pero lo que ha ocurrido recientemente ofrece ejemplos muy claros de travestismo y de las alianzas políticas bizarras que están marcando la política nacional.

El 30 de enero el PRD “ganó” las elecciones en Guerrero con un político priísta, Ángel Aguirre Rivero. De última hora, el candidato del PAN se sumó al ex priísta que postuló el PRD. Así, el PRD “mantiene” la gubernatura de Guerrero gracias a un candidato que no postuló el PRI.

El domingo 6 de febrero ganó en Baja California Sur la elección para gobernador Marco Covarrubias Villaseñor, quien era diputado federal del PRD pero que al no obtener dicha candidatura compitió bajo las siglas del PAN. De modo que en Baja California Sur gobernará un “perredista” con piel blanquiazul.

Lo que ocurrió en el estado bajacaliforniano es un buen laboratorio del desmadre en el que está envuelta la clase política profesional, pues además de la desbanda del candidato ganador, el primer gobernador perredista de esa entidad (quien antes había militado en el PRI), Leonel Coto Montaño primero llamó a votar por el PAN y al final pidió el voto para los candidatos del PRI. Ah, y además fue candidato del Partido Nueva Alianza a la presidencia municipal de Los Cabos.

En las elecciones estatales de 2010 también se dieron varios casos de esta descomposición partidista. En Sinaloa y Puebla, los candidatos ganadores, Mario López Velarde y Rafael Moreno Valle respectivamente, provenían también de las filas del PRI.

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Congreso: Maquinaria de corrupción

22 feb

LIX Legislatura del Congreso de Jalisco. Foto: Arturo Campos Cedillo, La Jornada Jalisco

Rubén Martín /  El Respetable, 21 diciembre 2010

El seguimiento del comportamiento de la clase política jalisciense (y nacional) exige dos esfuerzos adicionales a los usados comúnmente: 1) mantener la capacidad de asombro; 2) aguantar las arcadas para no vomitar.

Cuando uno piensa que lo ha visto todo, los políticos profesionales nos sorprenden con nuevas maniobras, tácticas, mentiras y recursos extremadamente ingeniosos para robar dinero del pueblo.

No está de más recordar que cada peso que usan los poderes públicos, es decir, el gobernador, los diputados, los magistrados y jueces, alcaldes, rectores, y otros servidores públicos provienen del bolsillo de los contribuyentes, provienen de la población que vende su fuerza de trabajo para subsistir.

Proviene del obrero que se chinga ocho horas intensas en la fábrica, del maestro que da clases, de los empleados en las tiendas departamentales, de los electricistas, de los tianguistas que acuden al mercado San Felipe a comprar mercancía y pagan IVA, de los profesionistas independientes que reportan sus ingresos, de los trabajadores asalariados que somos clientes cautivos del fisco.

Cada peso que gasta el gobernador en Casa Jalisco (alimentos, mantenimiento, vehículos, guaruras, etcétera), cada centavo que ingresa a la cuenta de los diputados, cada peso que paga los altos salarios de los magistrados, cada salario de alcaldes y altos funcionaros universitarios proviene del esfuerzo de la clase trabajadora. Al final los impuestos que las empresas enteran a Hacienda surgen del trabajo de los asalariados.

Por eso encabrona el robo abierto y descarado que hacen los diputados. Lo han hecho todos, pero ahora sabemos más en detalle del robo constante y sistemático que llevaron a cabo los legisladores de la LVIII Legislatura que ejercieron su cargo de febrero de 2007 a enero de 2010.

El marco general es este: 40 diputados del PAN, PRI, PRD, PVEM, PT y Panal ejercieron en esos años algo así como 2,200 millones de pesos. Digo algo así porque saber la cantidad exacta es imposible hasta ahora (seguramente en algún momento lo conoceremos). La página de transparencia del Congreso oculta las cifras, la página de transparencia del Ejecutivo ofrece solamente la cifra del presupuesto aprobado inicialmente por los propios diputados, sin embargo el presupuesto ejercido al final del año era notoriamente superior al inicial.

El rastreo de datos de varias fuentes nos indica que los diputados de la anterior legislatura ejercieron más o menos 553 millones de pesos (mdp) en 2007, 819 mdp en 2008 y 846 mdp en 2009. Más de 2,200 mdp en tres años para 40 legisladores.

No sabemos con exactitud cuánto de ese dinero era para fracciones parlamentarias, pero conservadoramente podemos estimar que fueron 400 millones de pesos, es decir, casi dos de cada diez pesos.

A eso se suman cantidades adicionales como una cuenta abierta en el banco IXE (sucursal Andares) en diciembre de 2009 por 30 mdp, más las empresas fantasmas, más los cheques que salieron a nombre de amigos-familiares-compadres de los diputados, más las basificaciones a los amigos y personas del grupo político del diputado, más los cheques que no debieron cobrar legisladores que ya habían dejado el Congreso.

En resumen, no es exagerado suponer que una cuarta parte de los 2,200 millones de pesos que pagamos los contribuyentes para gasto del Congreso local de pasada legislatura se repartió impunemente entre las fracciones parlamentarias, empresas afines y sus amigos.

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Políticos swingers

9 sep

Cartón: Hernández

Rubén Martín / Público, 9 septiembre 2010

La revelación de que Óscar García Manzano (miembro de un equipo de gobierno panista) pidió el apoyo al priista Arturo Zamora Jiménez para apoyar al entonces candidato a alcalde priista Héctor Vielma, ha levantado una polvareda pero confirma algo elemental en el sistema político: que los partidos no son entidades de interés público, sino cofradías de intereses de los grupos de poder.

Es además una buena perla de que las elecciones son un sistema de tráfico de intereses y favores y no una campaña de partidos bien definidos ideológicamente que buscan convencer al electorado de su propuesta.

Únicamente lo que dejan ver las grabaciones que se hicieron públicas estos días dejan ver las alianzas bizarras que se establecieron entre prominentes miembros de la clase política jalisciense.

Por un lado un miembro de un gobierno panista (García Manzano) contacta con al menos tres priistas para pedirles que apoye a un candidato del PRI. A su vez, un candidato del PAN en Zapopan (Guillermo Martínez Mora) reveló que un priista (Arturo Zamora) le ofreció apoyo a cambio de que le cediera la dirección de seguridad pública del municipio.

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La democracia y el precio de las tortillas

3 jul

TortillasRubén Martín / Público, 2 julio 2009

La actual campaña electoral ha sido útil para algo: para confirmar la profunda fractura que existe entre la amplia mayoría de la población del país y la clase gobernante. Las sucias campañas electorales, el excesivo gasto del aparato electoral y de partidos, el dinero negro que usan los candidatos para rebasar impunemente los límites de gasto, la política cómo espectáculo en que se han convertido los procesos electorales, han terminado por hartar más a la gente de lo que ya estaba.

De este hartazgo y de esta fractura profunda entre sociedad y clase gobernante se alimenta la creativa y eficaz campaña anulista.

Pero esta crisis política no surge ahora de la nada, viene gestando desde varios años atrás. Habría que remontarse a la crisis capitalista mundial y nacional de los años 70. Entonces se agotó el modelo desarrollista industrialista y entró en crisis el modelo autoritario priista. Hubo una crisis de rentabilidad (capitalista) y crisis de legitimidad (política) y para enfrentar esta doble crisis, las clases dirigentes de este país llevaron a cabo una reestructuración económica y política.

La actual irritación y desencanto de la población ante los políticos y la política proviene de un triple engaño que las clases dirigentes de este país cometieron en contra de la población en los últimos 25 años.

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Razones para no votar. 2

13 jun

voto_5Rubén Martín / Público, 10 junio 2009

Están desesperados, incluso histéricos. La profunda fractura que existe entre la población mexicana y la clase política está siendo soporte de un movimiento que postula la anulación del voto o la abstención, que ha generado la irritación, la histeria y la preocupación de los profesionales del poder. En esta reacción alterada de la clase política nos han regalado algunas perlas, como la de María del Carmen Alanís, presidenta del tribunal electoral federal quien admite que votar “es la única forma en que pueden participar directamente en la toma de decisiones públicas”. Y como ya se dijo, no se pude llamar democracia a un sistema que concede apenas 30 minutos de participación (votar) cada tres años, que equivale al 0.0019 por ciento de tiempo en un trienio.

Aquí propongo otras razones para no votar, que se suman a las doce publicadas hace tres semanas.

1. Porque elegir forzosamente a un partido o candidato, aunque sea el menos malo no es democracia. Equivale a ir a una carnicería donde hay producto de baja calidad y sólo por el hecho de entrar estar obligados a comprar carne, aunque esté podrida.

2. Porque los defensores llaman democrático a un sistema político cuyos representantes populares (especialmente del Poder Ejecutivo) se dedican a impulsar la agenda de corporaciones y empresas que, como se sabe, tienen como fin procurar el lucro y el beneficio. Así lo confirman el sentido de las agendas de los gobernadores Alberto Cárdenas, Francisco Ramírez y Emilio González, siempre solícitos a atender y recibir empresarios y acudir a sus eventos, mientras desprecian, ignoran o incluso atacan a grupos y movimientos sociales que piden atención a sus demandas.

3. Porque la “transición democrática” en Jalisco no ha derivado en bienestar para la mayoría de los jaliscienses, pero sí ha sido sumamente provechosa para una clase política panista que se ha mudado a Valle Real, Providencia, Jardín Real, Bugambilias, que organiza bodas en Nueva Orleáns y que viaja constantemente a Las Vegas a jugar como nuevos ricos.

4. Porque lo que llaman democracia es el ambiente adecuado para que traficantes de influencias como Diego Fernández de Cevallos se muevan como pez en el agua y ganen al Estado enormes cantidades de dinero público gracias a sus relaciones.

5. Porque en doce años de alternancia política en Jalisco, las figuras de “democracia directa”, incluidas en la Constitución Política del estado, han sido letra muerta, como lo atestigua la solicitud de referéndum contra el alza del transporte público, avalada por casi 140 mil personas.

6. Porque un estado con las carencias de Jalisco no puede darse el lujo de pagar un aparato electoral que nos ha costado 1,520 millones de pesos entre 2001-2009, mientras los consejeros electorales ganan 20 veces más que el ingreso promedio de un trabajador en Jalisco (6,380 pesos mensuales) y perciben el equivalente al 25 por ciento del sueldo del presidente estadounidense Barak Obama (400 mil dólares anuales).

7. Porque las elecciones no son un debate y un método para elegir las mejores propuestas para la gente sino una puesta en escena mediática, donde se impone la política maquiavélica de conseguir los fines sin importar los medios, a base de mentiras, acceso comprado a los medios, y un cuantioso flujo de dinero oscuro que jamás es fiscalizado.

8. Porque la supuesta transición no ha tocado ni por asomo las corruptelas, ni la antidemocracia en los sindicatos mexicanos.

9. Porque votar no influye en el rumbo de la política económica de este país. Gane quien gane, las decisiones las toman un puñado de tecnócratas que manejan las instituciones financieras y económicas.

10. Porque, en suma, votar no sirve de nada, al menos a las clases bajas. Votar no ha servido para poner remedio al despojo de tierras ejidales y comunales de todo el estado. Votar no ha servido para remediar la contaminación en El Salto y Miravalle. Votar no ha servido para regular el crecimiento desordenado de la ciudad (dejado al burdo interés de la especulación). Votar no ha servido para tener un ingreso decente para quienes viven de su fuerza de trabajo. Si votar no ha servido para todas estas cosas, ¿para qué demonios sirve? El voto sirve para legitimar a una clase política incapaz y para dar aire artificial a un sistema político liberal que se cae a pedazos.

Elogio del abstencionista

26 feb

 

Foto: Público.

Foto: Público.

 

Rubén Martín / Público, 26 febrero 2009

Curiosamente el principal tema que se está generando en la actual campaña electoral es cómo no votar. Es más que evidente que el actual sistema electoral y de partidos cruje a más no poder; tal evidencia puede verse en todas las encuestas que confirman que cerca de 60 por ciento de la población en edad de votar, no lo va a hacer.

La cifra podría disminuir conforme se acerque la elección, pero lo que es un hecho es que el principal tema de la actual campaña, además de la crisis económica, no es por cuál partido o candidato votar sino el creciente rechazo a la clase política.

Una buena parte de las conversaciones de sobremesa giran en torno a cuál es la mejor manera de manifestar el rechazo a la clase política profesional y al sistema de partidos. Las opciones son ir y anular la papeleta electoral o simplemente no ir a votar.

Respeto a quienes dicen que no ir a votar es hacerle el juego a los abstencionistas y su carga de apatía y desinterés. Más bien creo que ir a anular el voto equivale a estar en desacuerdo con una función de circo y de todos modos pagar el boleto, aunque una vez adentro de la carpa se da la espalda a los payasos y domadores, en señal de rechazo.

Estoy en desacuerdo con quienes ven a los abstencionistas como apáticos e indiferentes. Se tiene la noción de que ser un buen ciudadano equivale a ir a votar cada tres años aún y cuando no se esté de acuerdo con ningún partido o candidato. Estos mismos votantes, que se asumen como el ideal de ciudadano politizado, subestiman y menosprecian a los que no van a votar. No es igual, dicen, el que hace el esfuerzo de levantarse para hacer fila, votar (aunque lo anule), que la persona floja e indolente que se queda en casa a ver el partido de fútbol, acompañado de cervezas y botanas.

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La muerte del Itei

25 sep

Rubén Martín / Público, 25 Septiembre, 2008

Era cuestión de tiempo, y el tiempo llegó. Desde que el Congreso del Estado eligió en julio pasado a dos nuevos consejeros del Instituto de Transparencia e Información Pública de Jalisco (Itei) a modo, únicamente debía pasar tiempo para que la clase política profesional tomara el control del último organismo constitucional autónomo que todavía actuaba con independencia de las dirigencias de los partidos, del Poder Ejecutivo y de los diputados que controlan las cosas en el Poder Legislativo.

 

La votación del pasado lunes en la sesión ordinaria del Itei en la que los dos nuevos consejeros, Guillermo García Murillo y Guillermo Muñoz Franco, votaron en contra de la ponencia del presidente del organismo (Augusto Valencia López) a favor de pedir que el PAN entregara la información que le requerían cuatro ciudadanos, dejó en claro la razón por la que fueron electos dichos consejeros.

 

Los nuevos integrantes del Itei entraron para actuar en la protección de los intereses de los partidos, de los diputados y otras entidades públicas que se niegan a cumplir con la Ley de Transparencia e Información Pública.

 

Así lo advertimos algunos desde julio pasado cuando el Congreso dio a conocer una amañada convocatoria para elegir consejeros del Itei. En realidad la convocatoria fue una patraña, un mecanismo para legalizar y dar legitimidad a una decisión que tomaron de antemano.

 

A mi entender, una buena parte de la clase política profesional ha creído que la transparencia ha ido demasiado lejos en Jalisco, aunque para la sociedad apenas se están dando los primeros pasos. El Itei se convirtió en menos de tres años en una piedrita en el zapato para algunos políticos.

 

¿Qué asuntos de transparencia están siendo incómodos para la clase política? O en otras palabras ¿qué intereses se están tocando con el tema de la transparencia que volvió incómodo al Itei?

 

Hay al menos dos asuntos: la insistencia del Itei para que transparentar el dinero que los contribuyentes damos a las fracciones parlamentarias y la insistencia en hacer pública la información que generan los partidos.

 

Sobre el dinero a las fracciones parlamentarias, se trata de una bolsa de al menos 51 millones de pesos, la partida 3827 denominada “asignaciones a grupos parlamentarios”, que curiosamente está catalogada en el rubro de “materiales y suministros”, (la famosa partida 8000 fue desaparecida).

 

Esta partida es clave para el funcionamiento del Congreso. Mediante ella los diputados llegan a duplicar su sueldo. Hace poco un coordinador parlamentario reconoció en privado que en realidad los legisladores no ganan los 75 mil pesos al mes, sino el doble. ¿Cómo le hacen? Gracias al dinero que se va para los grupos parlamentarios. Además este dinero que se gasta de manera discrecional se convierte en una bolsa de premios y castigos del coordinador a sus diputados e incluso se habla de la compra de votos de diputados en asuntos delicados que resuelve el Poder Legislativo. Los coordinadores no pueden transparentar esta partida y otras adicionales que manejan, porque estarían develando como manejan los recursos y cómo se toman las decisiones en el Poder Legislativo.

 

En el caso de los partidos, las peticiones para transparentar las decisiones que se toman al seno de estas agrupaciones de interés público están entorpeciendo el manejo discrecional con que se operan asuntos partidistas: afiliación de militantes, manejo de los recursos internos, pago de encuestas, selección de candidatos, etcétera.

 

Y aquí no hablamos de otra información pública que se maneja en el corrupto Poder Judicial y en las áreas del Ejecutivo donde se operan jugosos y enormes negocios, al igual que en diversas áreas de los gobiernos municipales.

 

En resumen, la tímida ley y prácticas de transparencia que se estaban poniendo en marcha en Jalisco fueron demasiado para los intereses de la clase política profesional. Por eso había que liquidar el Itei independiente. Ya lo hicieron. Lo que queda es instituto a modo de los políticos profesionales, al igual que antes ocurrió con la Comisión Estatal de Derechos Humanos, y el organismo electoral (el Consejo Económico y Social se diseñó desde su origen como una cuota de poder para los empresarios).

 

Pero no nos resignemos. Esta evidencia puede hacernos caer en cuenta de la profunda crisis que padece el sistema político liberal y de pasada desengañarnos, de una vez por todas, de que hay “organismos ciudadanos” y de que los gobernantes trabajan para el pueblo. Es mejor vivir desengañados que seguir creyendo la tontería esa de que vamos camino a la consolidación de la democracia.

Legiones de ilusos

3 jul

La gente ya se hartó con el engaño de que vive en una democracia sólo porque se le permite depositar una papeleta cada tres años y después los gobernantes hacen lo que quieren los 1,064 días restantes 

 

Algunas decisiones tomadas por diputados y dirigentes partidistas han provocado una ola de críticas. Las críticas se refieren al proceso de renovación de magistrados electorales, magistrados del Supremo Tribunal de Justicia del Estado (STJE), del Instituto de Transparencia e Información Pública (Itei), así como al proceso que se está siguiendo para reformar la ley electoral y cambiar, de paso, a los consejeros electorales.

 

En este historial reciente se añade la componenda entre el PAN y el PRI para poner al actual presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ).

 

El procedimiento que han seguido los dirigentes partidistas y coordinadores parlamentarios ha sido cuestionado por su desaseo, por la falta de respeto a los aspirantes que acuden a las convocatorias de renovación de los órganos mencionados cuando las decisiones ya han sido tomadas de antemano, y se cuestiona que tales acciones vulneran la autonomía de las instituciones.

 

Se ha acudido el término partidocracia para tratar de describir estos hechos. Con el término se pretende denunciar que los dirigentes de los partidos y los coordinadores parlamentarios imponen a como de lugar sus decisiones y con ello vulneran lo que se supone deberían ser poderes públicos independientes (STEJ) u organismos autónomos que se han considerado como espacios ciudadanos (IEEJ, CEDHJ o Itei).

 

Uno de estos cuestionamientos fue publicado el lunes como desplegado por más de media centena de firmas (en su mayoría profesores o académicos del ITESO o la UdeG). “Protestamos por la inadmisible conducta de los partidos políticos y de sus diputados en el Congreso local, que han atropellado sin vergüenza alguna y con el único propósito de favorecer sus intereses particulares, a cuanto organismo han tenido oportunidad de renovar, sea total, sea parcialmente. Con esta actitud, lo saben, lesionan gravemente la autonomía, credibilidad y efectividad de esos organismos”, se asienta en el desplegado.

 

Disiento de este punto de vista que se sostiene en una mera ilusión. Simplificando sobremanera, creo que esta percepción tiene como fundamento el proyecto de alcanzar la democracia electoral en Jalisco, primero mediante la alternancia política y posteriormente con la consolidación democrática. Las críticas vienen desde estos sectores (particularmente académicos e intelectuales) que creen que los dirigentes partidarios están traicionando este proyecto e imponiendo regresiones políticas. Es una posición sincera, pero falsa.

 

Es falsa porque en realidad el cuento de la transición a la democracia siempre ha sido un proyecto político controlado por una nueva clase política integrada por políticos profesionales de todos los partidos. Y desde que perdió el PRI, ha sido esta clase política la que ha designado a los integrantes de los poderes públicos y de los órganos autónomos.

 

El problema de fondo no es que algunos políticos voraces y estrechos de miras estén traicionando la transición a la democracia y clausurando algunos espacios que antes eran ciudadanos. Este y el anterior IEEJ fue nombrado por los diputados con el criterio de cuotas a los partidos, revisen las notas de 2005, y así ha ocurrido con todas las posiciones.

 

Si esto es cierto, entonces me parece que está demás llamarse a engaño, como parte de una legión de ilusos que creyeron en el cuento de la transición. Una ilusión que, por cierto, nunca ha sido compartida mayoritariamente por la sociedad jalisciense. La gente ya se hartó con el engaño de que vive en una democracia sólo porque se le permite depositar una papeleta cada tres años y después los gobernantes hacen lo que quieren los 1,064 días restantes.

 

Me parece que es hora de discutir, si realmente se quiere cambiar este estado de cosas, que el proyecto de la transición fue un dulce engaño en el que caímos muchos. Es hora de discutir las limitaciones de la democracia electoral y la crisis del orden político liberal. Y es más útil todavía no caer en el juego de legitimar a los espacios “ciudadanos” del sistema político que nada más conceden legitimidad para a las tropelías de la clase política.

 

El problema no es de la voluntad de algunas personas, sino estructural. El orden liberal de votaciones cada tres años, de división de poderes, de organismos que únicamente buscan la legitimación, y de la separación entre quienes mandan y quienes obedecen, está en crisis. Está en crisis el diseño institucional burocrático administrativo y de gestión de los problemas públicos. Esta es la fenomenología de lo que algunos llaman desencanto con la democracia y que no es otra cosa que la manifestación de la crisis del sistema político liberal.

 

El centrismo liberal hace agua

11 mar

El mundo de las nociones liberales centristas hace agua. Sus conceptos, su marco interpretativo, su pretendida posición de no comprometerse en nada (cuando en los hechos solapan las arbitrariedades del poder) ya no aguanta más.

 

Basta ver las páginas de editoriales de este diario o las opiniones de los políticos o actores públicos para ver como el debate público en Jalisco es un amasijo / maraña de confusiones y de pretensiones ideológicas.

 

Aparentemente todos quieren ser de un centro liberal: los yunques, la jerarquía católica, los diputados de izquierda, los demócratas cristianos, los nacionalistas revolucionarios, los masones, los socialdemócratas. Todos proponen lo mismo: el “mercado con responsabilidad social” en lo económico y la democracia liberal en lo político. (más…)

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