Rubén Martín / Público, 19 agosto 2010
A lo largo de décadas de antagonismo social en el país, algunas consignas han sintetizado el espíritu político de la época. La más conocida de todas las consignas es, para mi gusto, “tierra y libertad” de las comunidades campesinas morelenses dirigidas por Emiliano Zapata; casi al mismo tiempo, Francisco I. Madero lanzó una consigna más moderada: “sufragio efectivo, no reelección”.
Al correr del siglo XX se fueron acumulando demandas que se tradujeron en consignas: en la década de 1950 los ferrocarrileros pidieron democracia sindical y terminar con el charrismo sindical, al igual que los médicos en los sesentas y la insurgencia sindical en la década de 1970. En 1980 se escribían, pintaban y gritaban consignas contra la austeridad y por la libertad de presos políticos y presentación de los desaparecidos. Lo que parece una novedad es la consigna “no a la privatización de playas”, que se ha derivado del desalojo de pobladores, comerciantes y pescadores del poblado de Tenacatita, en la costa jalisciense.


