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Irán de nuevo: ¿están todos “blofeando”?

13 oct

Foto: Guardia Revolucionaria Iraní-AP vía La Jornada

Foto: Guardia Revolucionaria Iraní-AP vía La Jornada

Immanuel Wallerstein / La Jornada, 11 octubre 2009

 

Imagen de archivo de miembros de la Guardia Revolucionaria, la elite militar de la república islámicaFoto Ap Irán retorna al primer plano de la diplomacia pública. El presidente Obama, junto con el primer ministro Gordon Brown, del Reino Unido, y el presidente Nicolas Sarkozy, de Francia, sostuvieron una conferencia de prensa donde pareciera que le dieron a Irán otro ultimátum: o se conforma a sus demandas, lo que ellos llaman las demandas de la comunidad internacional”, para diciembre de este año, o enfrentará nuevas sanciones. Obama dijo que Irán está “rompiendo la regla que todas las naciones deben seguir”.

La ocasión inmediata fue el hecho de que Irán anunció –o desde el punto de vista de los tres líderes occidentales, Irán “admitió”– que está construyendo unas instalaciones cerca de Qom donde habrá 3 mil centrifugadoras para enriquecer uranio. Según Obama, esto significa muy poca cantidad para el propósito ostensible –la generación de electricidad– pero tiene el tamaño adecuado para producir material para cabezas nucleares. Ergo, Irán miente acerca de sus intenciones.

Parece que la inteligencia occidental descubrió la existencia de la construcción hace algún tiempo y siente que ahora esto está verificado convincentemente. El punto de vista occidental es que Irán anunció la existencia de la construcción porque ya estaba consciente de que la inteligencia occidental la había descubierto y estaba a punto de revelar el punto al mundo. El presidente Ahmadinejad dice que, bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), el requisito es que Irán debe anunciar la existencia de una construcción así con seis meses de anticipación a ponerla en funcionamiento, y por eso fue que lo anunciaron hasta ahora.

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Obama versus Cheney, el centro contra la derecha

6 jun

018a1mun-1Immanuel Wallerstein / La Jornada, 6 junio 2009

El 21 de mayo de 2009, el presidente Barack Obama dio un discurso importante donde delineó los puntos de vista de su gobierno en torno a la seguridad nacional. Minutos después, el anterior vicepresidente, Richard Cheney, dio una conferencia importante que en esencia denunciaba las posiciones de Obama en torno a la seguridad nacional. Ambas alocuciones fueron cubiertas ampliamente por la prensa estadunidense, que señalaron el fundamental conflicto de valores visibles.

En su discurso, Obama expresó lo que él presenta como una posición “matizada” (o “balanceada”) de centro en todos los puntos más controversiales, tales como el cierre de la prisión de Guantánamo, usar en los prisioneros el “anegamiento” o “ahogo con agua” simulados y otros “procedimientos intensos de interrogatorio”, y el grado de transparencia de las decisiones pasadas y presentes respecto del trato que se da a los cautivos. Básicamente Cheney acusó a Obama de que sus posiciones centristas ponían en riesgo la seguridad nacional. Hizo esto pese a que el presidente Obama asumió posturas que George W. Bush abrazara en sus últimos dos años en el cargo (algo que muchos comentaristas y el propio Obama notaron pocos días después).

Entonces, ¿qué está pasando? Tanto Obama como Cheney son personas muy inteligentes, y son actores políticos muy sofisticados. Ambos sabían exactamente lo que estaban haciendo. Como dice el dicho, la política es un juego rudo. Los políticos normalmente hacen lo que hacen con dos consideraciones en mente: buscar que el respaldo de sus electores continúe en futuras votaciones; lograr objetivos políticos específicos. No dudo que Obama y Cheney tuvieran presente este par de preocupaciones. Es obvio que cada uno de ellos siente que sus tácticas son, potencialmente, de triunfo. Entonces, para comprender qué está pasando, tenemos que intentar discernir cómo es que cada uno de ellos analiza la situación.

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El hundimiento del dólar

24 may

123343~1Immanuel Wallerstein / La Jornada, 24 mayo 2009

Cuando el premier Wen Jiabao de China dijo en marzo de 2009 que estaba un poquito preocupado” por la situación del dólar estadunidense, se hacía eco de los sentimientos de estados, empresas e individuos por todo el mundo. Él hizo un llamado a Estados Unidos para que “mantenga su buen crédito, honre sus promesas y garantice la seguridad de los activos de China”.

Apenas hace cinco años, esto habría parecido una petición muy presuntuosa. Ahora parece “entendible” aun para Janet Yellen, presidenta del Banco de la Reserva Federal de San Francisco, pese a que considera que las propuestas de China acerca de la divisa mundial de reserva “está lejos de ser una alternativa práctica”.

Hay sólo dos maneras de almacenar riqueza: en estructuras físicas concretas y en alguna forma de dinero (divisas, bonos, oro). Ambas implican riesgos para el poseedor. Las estructuras físicas se deterioran a menos que se utilicen, lo que implica costos. Utilizar tales estructuras para obtener ingresos y como tal ganancias, depende del “mercado” –es decir, de la disponibilidad de compradores que deseen adquirir lo que las estructuras físicas puedan producir.

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Bolivia: derrota de la derecha

4 oct

Immanuel Wallerstein / La Jornada, 4 octubre 2008

 

En la sorprendente serie de elecciones en Sudamérica en los últimos cinco años, los más radicales resultados ocurrieron en Bolivia, donde Evo Morales resultó electo presidente. No es porque Morales se plantara en la plataforma más radical. Fue más bien que, en este país donde la mayoría de la población son pueblos indígenas, era la primera vez que una persona indígena era electa presidente de la república. Esto en sí mismo fue una profunda revolución social, y no fue apreciada en lo absoluto por los descendientes de los inmigrantes europeos que siempre han controlado el país.

 

La gran pregunta cuando Morales fue electo era si podría sostenerse en el cargo, o si la derecha boliviana, tal vez coludida con las fuerzas armadas, podría derrocarlo. Ahora él ha demostrado que puede sostenerse.

 

Hubo tres elementos principales en su programa. Hoy, el ingreso nacional de Bolivia proviene primordialmente de sus exportaciones de gas, esencialmente a Brasil y Argentina. El gas está localizado en las provincias orientales, la así llamada Media Luna. Y estas áreas son las que tienen los porcentajes menores de pueblos indígenas. La mayoría ahí son descendientes de europeos. Hasta que Morales llegó al poder, los precios a los cuales se vendía el gas eran ridículamente bajos. Y el ingreso se quedaba en gran medida en los gobiernos provinciales del oriente.

 

Así que Morales buscó renegociar los precios del gas que se exporta. E instituyó un impuesto a los hidrocarburos para que le llegara al gobierno nacional mucho más del ingreso por el gas. Morales intentó utilizar el dinero para la redistribución social por todo el país, lo que por supuesto beneficiaría significativamente a las poblaciones indígenas.

 

Además, la tierra de las provincias orientales está excepcionalmente mal distribuida. Dos tercios de la tierra pertenecen a un sexto del uno por ciento de la población. Morales quiso limitar las hectáreas que una persona particular pudiera poseer –una forma de reforma agraria importante.

 

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