Archivos por Etiqueta: Movimientos sociales

Movimientos, crisis, movimientos

21 may

1_DSCN~1Raúl Zibechi / La Jonada, 22 mayo 2009

Luego del monumental trabajo coordinado por Giovanni Arrighi y Beverly Silver, Caos y orden en el sistema mundo moderno, hay argumentos suficientes para concluir acerca de la relación entre las crisis y las luchas sociales y alumbrar algo más la situación actual del sistema capitalista. En efecto, el estudio sostiene, con abundante información comparativa, que la crisis (mal llamada) económica comienza a raíz de una oleada de militancia obrera fabril en los años 60, que fue capaz de pulverizar el modelo fordista-taylorista de sujeción y control de los trabajadores. La actual coyuntura puede leerse, bajo esa óptica, como una consecuencia de larga duración de aquella oleada de movimientos que forzaron al capital a mudar, convirtiéndose en capital financiero especulativo.

Más allá de un debate, siempre necesario, sobre cuestiones teóricas, vale la pena detenerse en ese enfoque, ya que puede contribuir a una mejor comprensión del movimiento real que está sucediendo ante nuestros ojos, como apuntaba Marx. La primera cuestión es que no son las crisis las que motivan la acción social sino al revés: la movilización, la ruptura de los controles, es lo que provoca reacomodos en el modo de dominación, forzando a los de arriba a introducir cambios no sólo en el terreno de la economía sino cambios societales que abarcan todos los terrenos de la vida. Por eso mismo no podemos hablar, en rigor, solamente de crisis económica.

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Los ciclos de los movimientos sociales

4 abr

arton258Raúl Zibechi / ALAI, 3 marzo 2009

Los foros sociales mundiales, regionales y nacionales nacieron en un período de ascenso de las luchas sociales contra la primera fase del modelo neoliberal, como forma de establecer relaciones no jerárquicas ni centralizadas entre los más diversos movimientos del mundo.

 

En buena medida sus éxitos se debieron a que, a diferencia de los movimientos antisistémicos del período anterior, no reprodujeron algunos de sus errores y afirmaron su autonomía de los partidos de izquierda y de los gobiernos progresistas, aunque mantengan fluidas relaciones con ellos.

 

Naturalmente, luego del ascenso vino el declive de la actividad pública de los movimientos, que se enfrentaron con escenarios políticos mucho más complejos en los que no siempre acertaron a ubicarse. En poco tiempo dejaron de ocupar, como en la década anterior, un lugar central en el tablero político. La llegada a los gobiernos de una camada de fuerzas y presidentes progresistas y de izquierda, gracias a la oleada de movilizaciones y resistencias que deslegitimaron el modelo neoliberal, contribuyó a desplazarlos del lugar que habían jugado en los ’90. Como se señaló repetidamente en el reciente Foro Social Mundial en Belém, el papel de los movimientos fue y seguirá siendo relevante desde el punto de vista del cambio social, pese a que una buena parte de ellos hayan sido cooptados. Sin embargo, sería poco responsable culpar de ello sólo a una de las partes, ya que en el seno de los movimientos las tendencias a la subordinación han desplazado, en no pocos casos, las tendencias a la autonomía. Este debería ser uno de los ejes de los debates en el período actual.

 

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Elecciones y movimientos sociales en riesgo

5 feb

 

Protesta Temacapulin

Foto: Protesta Temacapulín

A estas alturas de la transición debería quedar claro ya que es una ilusión pensar que a través de las elecciones se pueden resolver los grandes asuntos del país o del estado. ¿O de veras creé algún activista de El Salto o miembro de una ONG que llegando a un puesto público, podría resolver el grave problema de la contaminación? ¿De verdad un sindicalista piensa que postulándose para diputado resolverá las carencias de la clase obrera? No es así

 

Rubén Martín / Público, 5 febrero 2009

La clase política local está en plena efervescencia, otra cosa no podría esperarse de un grupo profesional que vive de buscar un cargo público tras otro. Pero esta efervescencia está alcanzando también a otros grupos y personas, que al parecer están igual de entusiasmados que los políticos profesionales en la búsqueda de candidaturas, las alianzas políticas y en alcanzar espacios de poder.

Se trata de varios miembros de organismos no gubernamentales, militantes de organizaciones políticas no registradas, activistas y personas a quienes se conoce como luchadores sociales. En conjunto, se trata un abanico de personas que en los últimos años ha hecho político al margen de los partidos y las instituciones públicas, aunque algunos de ellos han trabajado profesionalmente en algunas ONGs.

Muchos de ellos están siendo seducidos con la idea de que pueden ser candidatos e incluso engañados con la improbable posibilidad de ganar una diputación, una alcaldía o una regiduría. Al parecer los partidos Convergencia, del Trabajo y eventualmente Socialdemocracia podrían ser las agrupaciones que están cediendo su registro legal para entusiasmar a estos activistas y miembros de organismos civiles.

No es la primera vez que activistas o miembros de grupos sociales se interesan en participar en elecciones, pero al parecer en esta ocasión se ha incrementado la expectativa.

Pero contrario al entusiasmo que tienen algunos de los activistas que se están colocando como candidatos, estas acciones son una pésima noticia para los movimientos sociales y algunos grupos en lucha de donde podrían proponerse candidatos.

El discurso y la justificación que está animando este paso de la política no profesional al campo electoral es que la política profesional es a tal grado corrupta e ineficiente, que ahora es necesario la llegada de “ciudadanos” puros, no contaminados, que rescaten las instituciones y procedimientos democráticos.

Está muy extendida la idea de que el sistema político está bien, de que la alternancia y la transición ha sido un proceso positivo pero que urge renovarlo debido a que la clase política profesional lo ha pervertido, al tiempo que los partidos y las instituciones han sido secuestradas por grupos políticos que favorecen sus propios intereses.

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Crónica de Sociales de un julio caliente

7 ago

Notisistema

Ejidatarios de El Tutelar. Foto: Notisistema

Rubén Martín / Público, 7 agosto 2008

 

 

 

 

Entretenida como está, la sociedad de poder, en los pleitos de arriba, no se pone atención a todo lo que ocurre en el subsuelo social jalisciense. La atención se ha centrado en los pleitos al interior del grupo que controla la Universidad de Guadalajara (UdeG), entre las corrientes panistas, entre diputados y empresarios, y entre diputados y el gobernador y sus ayudantes.

 

Si por algún tiempo se dejará de mirar únicamente arriba y se pusiera atención a lo que ocurre en el subsuelo social jalisciense, sin duda cambiará nuestra percepción y entendimiento sobre lo que ocurre en Jalisco.

 

Basta mencionar someramente las protestas sociales que ocurrieron en julio en la entidad para intuir que algo relevante está ocurriendo.

 

La crónica de las luchas sociales en Jalisco revela que hay un movimiento ciudadano emergente en Guadalajara, con una vitalidad de los grupos bicicleteros, una resistencia ejemplar de una docena de grupos de colonos y vecinos que se oponen a desarrollos inmobiliarios que afectarán gravemente su comunidad.

 

El registro de las protestas sociales revela que entretenidos como están en sus peleas mezquinas, los gobernantes y los partidos que en febrero dijeron estar muy preocupados por la contaminación y sus consecuencias en El Salto y Juanacatlán, ahora se olvidan que ahí hay un problema mayúsculo. Mirado desde abajo, es obvio que en El Salto y Juanacatlán se constituyó un poderoso movimiento de los pobladores, dispuesto a intentar sus problemas con el gobierno o sin el gobierno. Ejemplo el bloqueo al vertedero de Los Laureles de la empresa Caabsa Eagle (defendida férreamente por los gobiernos).

 

Julio fue el mes en que apareció, lamentablemente, un nuevo sujeto social: los damnificados por las inundaciones provocadas por las lluvias y la mala calidad de las viviendas populares en distintos puntos de la ciudad, particularmente en El Salto y Juanacatlán. Entre ellos destacan los vecinos de La Azucena, fraccionamiento donde vivía el pequeño Miguel Ángel López Rocha, fallecido a causa de la contaminación en el río Santiago.

 

En julio protestaron jaliscienses en contra de las reformas de Calderón, la energética y la ley del ISSSTE; trabajadores de aseo de Zapopan; normalistas de Atequiza; defensores del bosque Los Colomos. Hubo también la manifestación de las seculares reclamaciones de los indígenas de la entidad: Huicholes contra obras de electrificación, una sesión más del Congreso Nacional Indígena; y acciones de los indígenas-ejidatarios de Ayotitlán.

 

A pesar de que los medios concentramos nuestro trabajo en lo que ocurre en la capital de la entidad, hubo varias acciones de protesta de pobladores de otras partes del estado: Cañeros de Tala, pobladores de Tuxpan en contra de cobros del Ayuntamiento, comerciantes de San Juan de los Lagos, ejidatarios de La Barca por mejores precios del maíz, y los pueblos de Temacapulín y Acasico en contra de la presa El Zapotillo. Las dos cartas que le dirigieron al gobernador no tienen desperdicio.

 

Hubo además repertorios de protesta creativos y novedosos como el listón de Greenpeace en Los Arcos el performance de Artistas en Movimiento. La acción de varios grupos civiles parece ir empujando a la recuperación de espacios públicos (toma de Chapultepec) en contra del imperio del automóvil y la ganancia privada.

 

Pero hay signos preocupantes y ominosos. Se está persiguiendo a la gente que no se deja y criminalizando a luchadores sociales: en El Salto se inventaron cargos a Raúl Muñoz y guardias privados de Caabsa Eagle secuestraron a Everardo Vergara, otro activista; en Atequiza se detuvo con cargos a cinco estudiantes y, los más preocupante, en Bugambilias los intereses inmobiliarios atentaron en contra de dos activistas que se oponen a la invasión del bosque.

 

En resumen, se manifiesta un poderoso movimiento social amplio y diverso que quizá lo que tiene en común es que sus reclamaciones están siendo olímpicamente olvidadas por las autoridades. Hay movimientos fuertes y consolidados, otros nacientes y en ciernes, y hay una tendencia alarmante de respuestas violentas por parte de int ereses económicos y gobernantes de criminalizar la protesta social. Una especie de venganza de los arriba en contra de la gente que no se deja.

 

La Crónica de Sociales cotidiana en Jalisco ofrece otro panorama bien distinto al que usualmente presentamos los medios, entretenidos en la sociedad del poder. El registro cotidiano de estas luchas se puede seguir en el siguiente blog: http://cronicadesociales.wordpress.com/

 

 

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