El policía Pancho

La policía tapatía es una máquina de detener gente: en cuatro años ha detenido a más de 262 mil personas que equivale a 16 por ciento de los habitantes de Guadalajara; pero 72 % son por supuestas faltas administrativas. La policía “combate” a los jóvenes, especialmente pobres y clasemedieros, y no a los verdaderos delincuentes organizados  

 

Diario Público / 11 agosto 2005

Mientras los narcos se despedazan entre sí y atacan con granadas, mientras vivimos uno de los años más sangrientos en ajusticiamientos (más de 800 muertos en siete meses), mientras crecen los secuestros y los delitos de cuello blanco siguen impunes, nuestra “eficiente” policía municipal sigue dedicada a la detención de jóvenes únicamente por el delito de “portación de cara” y faltas administrativas menores en las que consumen su tiempo y el dinero que los contribuyentes aportan para el oneroso aparato de seguridad pública.

Cada semana cientos de jóvenes son detenidos arbitraria y prepotentemente por las policías municipales, violentan sus derechos, e inventan supuestas faltas administrativas para que los patrulleros puedan cumplir con su cuota de detenidos y justificar su horario.

Los casos son innumerables, como ejemplo presentamos la arbitraria e ilegal detención de Carlos Barba M. la madrugada del martes por parte de la patrulla G-5033 de la policía municipal de Guadalajara, a cargo del policía Pancho.

Carlos (23 años) festejaba el lunes los 90 años de su abuelo, en Lomas del Paradero. Pasadas las dos de la mañana del martes salió de la fiesta para llevar a su hermana a su hogar en la colonia vecina. Antes de regresar a casa del abuelo, paró en Río Nilo y José María Castaños a llamar de un teléfono público a su novia. Entonces llegó la patrulla G-5033 a su auto estacionado y comenzó a inspeccionarlo; Carlos advirtió a su novia que parecía que iban a detenerlo. Y así fue. Los dos intrépidos policías comenzaron su labor de combatir el “crimen”. El policía Pancho le dijo que estaba bebiendo en la vía pública. Carlos los desmintió. Como es lo más común en cualquier fiesta, en el cumpleaños 90 del abuelo había bebidas. Carlos se había tomado unas cervezas y traía una más en el auto, Pancho el policía pedía que abriera el auto y sacara la botella; Carlos alegó sus derechos y se negó. entonces Pancho, el intrépido policía y su no menos eficaz compañera, detuvieron y esposaron y subieron a Carlos a la patrulla. Ya esposado, Pancho y su compañera obligaron a Carlos a que entregara las llaves del auto, lo abrieron y ellos mismos sacaron la botella y la guardaron como cuerpo del delito. Pancho llevó a su detenido ante su familia. Al ver a Carlos esposado preguntaron el motivo de la detención; al conocer la versión de Carlos se pidió que lo soltaran, la falta era inventada. Nada valió, Carlos y la familia hablaron de una demanda en contra de Pancho y su compañera; la pareja, más vivaz que Pancho, le dio a este una clave y arrancaron el vehículo. Dos autos con familiares y amigos de Carlos llegaron al cuartel de la zona 6 en Pablo Valdez y Gaza diez minutos antes de las tres de la mañana, pero Carlos no había llegado. Por teléfono otros familiares avisaron que lo estaban paseando en la zona. Un comandante en zona 6 fue enterado por los familiares, que la patrulla no había llegado con el detenido. Se comunicó por radio y minutos después, con pachorra y sin prisa, llegó Pancho después de haber paseado a Carlos. Dos horas después de que llegó por fin se careó el policía con Carlos; Pancho no pudo sostener su versión. A pesar de todo, el juez dio la razón al jenízaro. No admitió que fue una detención ilegal.

Luego de pagar la multa, se preguntó por los nombres de sus captores y las posibilidades de quejarse ante la conducta policíaca. Pancho, para entones temeroso y desconcertado, se negó a dar sus señas; su compañera dijo que por “ética” no podía dar su nombre.

A un lado del juzgado hay una oficina de Asuntos Internos de la policía tapatía que debería estar abierta las 24 horas los 365 días del año; debería, pero la oficina estaba cerrada. No había nadie para tomar quejas de ciudadanos vejados por policías, como Pancho, que en lugar de combatir en serio el crimen organizado y las bandas que ponen en riesgo la convivencia colectiva, se dedican a detener jóvenes. Claro, para Pancho es más cómodo y audaz detener a jóvenes inocentes que en detener al distribuidor de droga de la colonia, a la banda que se dedica al robo de autos o a quienes asaltan en la vía pública. Y luego nos sorprendemos porqué el crimen, el verdadero crimen, sigue tan campante.

La experiencia de Carlos y su familia es común y se puede constatar día a día en las cárceles municipales. De hecho, según las estadísticas del presidente municipal Emilio González Márquez, cada día 185 familias en promedio, acuden a los juzgados a sacar a un familiar por una falta administrativa. Las cifras acumulados son mayúsculas: en cuatro años la policía tapatía ha detenido a más de 263 mil personas que equivale a 16 por ciento de los habitantes de Guadalajara.

72 de cada 100 detenidos son por faltas administrativas (y sin nos atenemos al testimonio de Carlos, muchas inventadas), mientras que el 28 por ciento restante son por delitos de fuero común o fuero federal. Las cifras indican claramente que más que combatir el crimen pesado y organizado, nuestra policía se dedica a perseguir jóvenes pobres o de clase media con gustos y preferencias distintas al modo de vida tradicional. Este es el perfil de los detenidos que policías, como Pancho, llevan a las cárceles. Pero no a los responsables de los verdaderos crímenes que se cometen en la ciudad. Al final es probable que el pobre Pancho no tenga la culpa. Pero alguien está diseñando esta equivocada política de seguridad pública. Lo único claro es que así no se ganará a la inseguridad, y sí, en cambio, crece con ganas la animadversión en contra de los policías y el gobierno.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s