Intereses y negocios detrás del Santuario

 

Los argumentos vertidos hasta ahora por voceros oficiales, del Arzobispado de Guadalajara, empresarios o periodistas que han justificado la donación de 90 millones de pesos de dinero público para construir el Santuario de los Mártires son inconsistentes, contradictorios o falsos.

Al entregar el anticipo de 30 millones de pesos, el gobernador Emilio González Márquez dijo que la donación se justificaba por motivos económicos, al promover el turismo religioso. Ya se ha escrito abundantemente que los centros de turismo religioso los crean los peregrinos, no las inversiones privadas o públicas. Es tal el desaseo con la que se dio este donativo que a los días siguientes los empresarios refutaron al gobernador y dijeron que no era para el Santuario sino para las “obras sociales anexas”. De modo que el dinero no será para promover el turismo religioso sino para construir infraestructura con la cual la diócesis tapatía y algunos empresarios ofrecerán caridad a los pobres de la ciudad, a costa del dinero de los contribuyentes.

 

 

Además de las declaraciones contradictorias, los involucrados en la macrolimosna han caído en falsedades y mentiras, pues ahora la ilegalidad del donativo (dar dinero público a una asociación religiosa) se intenta encubrir diciendo que no lo recibió ni Juan Sandoval ni la diócesis, sino a una asociación civil. Podrán engañar a unos cuantos ingenuos, pero la mayoría sabe que el Santuario de los Mártires es un proyecto de la arquidiócesis de Guadalajara (registrada oficialmente como asociación religiosa). El propio Juan Sandoval agradeció la donación a nombre de la diócesis el lunes 24 de marzo en Casa Jalisco.

 

De modo que los intentos de justificación esgrimidos por el gobierno y los voceros de la diócesis han caído por el peso de sus contradicciones y falsedades.

 

Los hechos son que el donativo que Emilio González decidió conceder de manera discrecional a la iglesia católica de Guadalajara es una flagrante violación al Estado laico en México, viola el artículo 130 Constitucional y la Ley de Asociaciones Religiosas que expresamente indica que las entidades públicas no pueden apoyar a las asociaciones religiosas, como fue este caso.

 

Obviamente Emilio González conoce la ley y sabía a lo que se exponía. Si a pesar de todo deciden hacerlo es porque detrás del proyecto del Santuario están trabados gruesos nudos de intereses. Aquí expongo algunos: un aspecto importante a considerar es que Juan Sandoval es el principal impulsor de esa obra por dos razones: quiere a toda costa erigir un templo más grande que la Luz del Mundo, además quiere el Santuario para dejarlo como herencia de su obispado, así como los gobernantes dejan obras públicas.

 

El Santuario es a su vez un proyecto institucional de la diócesis de Guadalajara; es la manifestación más explícita de la reivindicación histórica que la iglesia católica busca por la guerra Cristera.

 

Existe además el interés duro y puro del negocio. En una obra de estas dimensiones no podía quedar de lado el interés vulgar y metálico de ganar algunos pesos. Algunos de los empresarios involucrados en el proyecto tienen terrenos aledaños, que obviamente aumentarían de precio al llevarse a cabo el Santuario.

 

Además existen, por supuesto, intereses políticos. Con el donativo millonario Emilio González paga el apoyo recibido de la iglesia católica en la campaña de 2006, además de comprometer el respaldo para su objetivo de convertirse en candidato presidencial en 2012.

 

Hay también intereses ideológicos. No es ocioso recordar que Emilio González y medio gabinete suyo militan en la organización de derecha El Yunque cuyo lema es “construir el reino de dios en la tierra”. Si no se construye todo el reino, al menos un Santuario.

 

En resumen, se trata de una obra que involucra intereses de diverso tipo: el ego personal de Juan Sandoval, las reivindicaciones históricas de la iglesia católica local tras la guerra cristera y por los fueros perdidos por las reformas liberales del siglo XIX, el proyecto político-ideológico del grupo gobernante emanado de El Yunque, la ambición política de Emilio González para comprometer al cardenal y sectores de la iglesia para su proyecto político del 2012.

 

Pero como siempre, obispos, empresarios y gobernantes subestiman la inteligencia y la reacción de la gente. Es una minoría, declararon el gobernador y Fernando Guzmán. Pues resulta que es una mayoría la que se opone a la macrolimosna (encuesta de Mural, 1° de abril 2008) y que busca mediante diversas formas cuestionar esta medida y que ha generado una reacción ante los abusos de este gobierno confesional, que viola el Estado laico y que da preferencia a su religión por encima al respeto de las creencias de todos.

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