“Las conquistas laicas pueden ser reversibles”

 

Entrevista: Fernando M. González, estudioso de la religión y los cristeros en México

 

En el donativo coinciden tres actores que hacen una reescritura de la Cristiada. Los mártires “optaron por la lucha armada” no son, como se dice, figuras de paz, “esto fue una gran leyenda”.    

 

Rubén Martín / diario Público 12 mayo 2008

 

Ríos de tinta han corrido desde que Emilio González Márquez decidió, hace siete semanas, autorizar un donativo de 90 millones de pesos para la construcción del Santuario de los Mártires. En estos ríos de tinta hay de todo: posiciones de los actores principales, denuncias de los opositores, análisis apresurados y declaraciones calculadoras de políticos que quieren sacar raja de este asunto. Un río de tinta, pero con poca profundidad. Por eso recurrimos a Fernando M. González (Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM), uno de los especialistas más respetados en México sobre el análisis de las instituciones religiosas. Ha estudiado a los Legionarios, a los cristeros, a los Tecos y a El Yunque. Su opinión sobre el donativo para el Santuario de los Mártires, los proyectos políticos y personales que están detrás, así como los símbolos que se ponen en juego, ofrecen uno de los mejores análisis sobre este asunto.

 

¿Hay antecedentes de un gobierno que apoya construcción de templos?

En esto de los templos se puede hacer un artículo que se llame ‘De la Catedral a la Basílica y de la Basílica a un Santuario’. Ernesto Zedillo inaugura una catedral, la de Ecatepec […] después viene Andrés Manuel López Obrador con las obras que regaló a Norberto Rivera en la Plaza Guadalupana, para la Basílica de Guadalupe […] y ahora viene un gobierno panista. Esto hay que verlo con sentido histórico, donde se juntan tres tipos de actores: uno que es el arzobispo de Guadalajara, Juan Sandoval, con todo su proyecto de los mártires cristeros; otro Emilio González que como presidente municipal promovió las obras completas de Anacleto González, y hasta pidió perdón a nombre del gobierno por el martirio de estos cristeros, se arrogó la facultad de hablar a nombre de todos los jaliscienses, según sus convicciones religiosas. Y esto a su vez se vincula con la gente de la Universidad Autónoma de Guadalajara, los Tecos, la sociedad reservada más pública de la ciudad, quienes desde 1968 se hicieron lefebvristas y volvieron al redil de la iglesia a mediados de los noventa, y una de sus estrategias tiene que ver con los mártires cristeros […] En este contexto se entiende lo que hizo Emilio González: por sus pistolas y por su convicción religiosa privada a utilizar los dineros de la gente sin consultar, y llevar sus convicciones religiosas a hacerlas públicas.

 

¿Viola el Estado laico? ¿Las convicciones religiosas de Emilio González lo están llevando al acercamiento con la iglesia, y eso explica el donativo?

Definitivamente, aunque las razones que dio fue la famosa derrama económica, el fabuloso turismo religioso, de que invertir en santuarios es muy redituable, de acuerdo a una lógica económica. Pero esta lógica económica con Emilio evidentemente tiene que ver con una convicción religiosa. Esto, en un Estado laico donde se privilegia a la Iglesia católica, aunque no es un Estado confesional. Es una laicidad que no ha logrado cuajar en un proceso de neutralidad activa. La neutralidad no sólo es tolerancia, sino que la neutralidad activa del Estado quiere decir no dar preeminencia a ninguno de los organismos religiosos.

 

Y las motivaciones de Emilio González, ¿cómo las explicaría? ¿Son religiosas, pragmáticas, políticas, tiene que ver que es militante de El Yunque?

No puedo decir que sea militante de El Yunque. Proviene de los sinarquistas, un movimiento católico que se pasa al PAN, como mucha gente del DIAHC. Creo que en Emilio González están varias cosas simultáneas: una convicción religiosa, él es católico tradicional, de las ideas de que hay que restituir las heridas que se hicieron en la cristiada y antes en el juarismo, que no hay que ser hipócritas y que los gobernantes deben manifestar sus convicciones, no como eran los priistas; este tipo de panistas de nuevo cuño como Vicente Fox, como Carlos Abascal. Pero al mismo tiempo hay una cosa de aire pragmático, hay una cosa de tipo económico: todo se mezcla en Emilio.

 

En lo que llama biopolítica, ¿este grupo político pretende cambiar políticas públicas que están ahora bajo una concepción más laica, más secular?

Pero definitivamente. Creo que en los siguientes años se van a ir a la parte de la moral pública, de implantar en Jalisco o en toda la república lo que tiene que ver con la despenalización del aborto. Se puede augurar que, si uno se descuida y esto sigue marchando, como renaturalizando, que se cuiden los homosexuales, porque vamos a estar [en regresión]; es muy reciente el respeto a los homosexuales en esta ciudad.

 

¿Puede ser entonces reversible?

Puede ser reversible. Yo creo que estamos en un momento de mucha vulnerabilidad, de mucha fragilidad, de conquistas recién hechas que pueden volverse reversibles, y que esta familiaridad del poder público y de la iglesia se vuelva cada vez más normal.

 

¿Sigue el proyecto de “construir el reino de Dios sobre la Tierra”?

Sí, desde el poder. Hay una resignificación del integralismo católico y está reformulado en este proyecto tipo Emilio, donde el poder civil y el poder religioso al unísono crean todo un espacio simbólico; la manifestación pública de la manifestación religiosa pasa por los santuarios, pasa por la política, por los apoyos políticos, pasa por la línea de convertir a la salud en un asunto de tipo moral, de pecado, y pasa por toda la amplia y extensa zona de la biopolítica.

 

Entonces, ¿con el donativo al Santuario estaríamos asistiendo a una especie de reivindicación cristera?

Pero definitivamente: tiene que ver con toda una estrategia de la Iglesia católica sobre los mártires cristeros donde puedes ver que las tres camadas de mártires, Miguel Agustín Pro que está solo; luego los 23 mártires, los 20 sacerdotes y los tres laicos; y ahora los guerreros mártires, como llamo a Anacleto González, Luis Padilla. Hay una diferencia sustancial, en todos ellos hay un borramiento de la actuación del episcopado mexicano en aquel tiempo. Ese borramiento se da 80 o 90 años después, en que beatifican a la gente, refuerzan la versión oficial de que la jerarquía de la Iglesia no tuvo nada que ver en el levantamiento (…) y a los mártires los convierten en “figuras de paz”, cuando es evidente que Anacleto González optó por la guerra; Miguel Gómez Loza, el gobernador [cristero] a él le tocó fusilar de entrada a 17 personas; Luis Padilla llevaba armas y parque a los cristeros. O sea: optaron por la lucha armada, y el borramiento dice que son figuras de paz; esto fue una gran leyenda, una gran mentira histórica, y los mártires sirven para el borrramiento de éstos, y establecer la gran persecución.

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