Guadalajara la pretenciosa

La lógica que mueve el cambio de rostro de la ciudad está empujada por los intereses privados que buscan obtener grandes beneficios con las obras y modificaciones en marcha, los deseos de cambiar la ciudad a su modo de los sectores más adinerados de la ciudad, con las pretensiones snobs de algunos gobernantes

 

Guadalajara está cambiando su rostro. En los últimos diez años ha cambiado su tendencia al crecimiento horizontal para apostar por los edificios de varios pisos; está cambiando la tendencia de las clases medias y grupos ricos de la ciudad de asentarse lejos de la calzada Independencia y el centro, para regresar a la hermosa Guadalajara colonial y apropiarse de la zona cercana a la Barranca de Oblatos por el espléndido paisaje que tiene. La moda ahora no son los cotos, sino los lofts y los departamentos con servicios de primer mundo.

Basta abrir un poco los ojos más para captar esta profunda mutación que está sufriendo la ciudad. Se trata de uno de los cuatro cambios más radicales que ha tenido Guadalajara desde su fundación en 1542, comparable al que ocurrió a fines del siglo XVIII, a comienzos del siglo XX y el de la década de 1960.

Esta mutación se aprecia en las obras del Macrobús en la calzada Independencia y en los proyectos de construcción de edificios de departamentos en Chapultepec; se nota en los megafraccionamientos que se levantan apenas en meses en el valle de Tlajomulco y Tesistán, o en El Salto. El cambio se nota en proyectos ambiciosos como Puerta Guadalajara promovido por un consorcio español y cuyo terreno fue regalado por el gobierno municipal tapatío. Y se notan especialmente con las obras que se emprenden en ocasión de los Juegos Panamericanos de 2011.

Los promotores de estas obras (gobernantes, empresarios, expertos) se muestran orgullosos y satisfechos. Creen que este conjunto de proyectos, inversiones y obras modernizarán la ciudad y la harán más atractiva. Si, pero ¿para quién?

La lógica que mueve el cambio de rostro de la ciudad está empujada por los intereses privados que buscan obtener grandes beneficios con las obras y modificaciones en marcha, los deseos de cambiar la ciudad a su modo de los sectores más adinerados de la ciudad, con las pretensiones cosmopolitas y snobs de algunos gobernantes.

Estos intereses buscan una ciudad que se “reapropie” de un centro histórico, la edificación de obras y zonas residenciales en torno a la barranca de Oblatos que es el principal atractivo natural de la ciudad, así como la recuperación diversos espacios públicos que transformen lugares “viejos y desgastados”, según su mirada colonizada, en zonas de esparcimiento y turismo tal han conocido en otras partes del mundo.

El problema es que los intereses empresarial, gubernamental y de algunos expertos cambiarán para peor las condiciones de vida de la mayoría de la ciudad. Su afán snob por “rescatar” espacios supuestamente deteriorados provocará el encarecimiento de dichas zonas y provocará la expulsión de los pobladores de bajos ingresos de esas zonas.

Así está ocurriendo ahora por la lógica meramente capitalista que se está imponiendo en el mercado de la vivienda. Las familias que no tengan un millón de pesos prácticamente tienen que migrar más allá del Periférico para comprar una casa. De modo que el centro y las zonas más atractivas de la ciudad están quedando a merced de las clases medias y ricas.

La suma de los planes que ya se han ejecutado más lo que están en marcha están propiciando no una ciudad más integrada y equitativa como creen de manera snob e ingenua algunos funcionarios y gobernantes. Todo lo contrario. Las familia que no puede comprar en las zonas céntricas de la ciudad tienen qué adquirir en zonas a diez, quince o hasta veinte kilómetros del centro histórico; por la vía de la desigualdad económica se les está excluyendo de las mejoras zonas de la ciudad.

El proyecto de reestructuración de Guadalajara impulsado por gobernantes, empresarios inmobiliarios y algunos expertos es un plan clasista, snob, depredador e injusto que está creando más polarización y desigualdad entre los habitantes de la ciudad. [[]]

Se está haciendo creer que un proyecto privado impulsado por un conjunto de grandes empresas, como lo son los Juegos Panamericanos, es el proyecto que mejorará la calidad de vida de la ciudad. No es así.

En esencia, tal como ahora está el proyecto de reestructuración de Guadalajara solo busca la ganancia rápida y fácil, además de quedarse con los espacios de más alto valor paisajístico y urbano de la ciudad, todo para el disfrute de los sectores de altos ingresos mientras se expulsa muy lejos a los pobres de la ciudad a colonias que sirven como mero dormitorio de la fuerza de trabajo.

Es tan notoriamente voraz e injusto este proyecto que ha levantado una oleada de resistencias en decenas de colonos y pobladores urbanos.

El resultado de esta lucha, entre quienes buscan una ciudad a la medida de sus beneficios privados o de quienes defienden su espacio colectivo construido añejamente, definirá el rostro futuro de Guadalajara.

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