Crónica de Sociales de un julio caliente

Notisistema
Ejidatarios de El Tutelar. Foto: Notisistema

Rubén Martín / Público, 7 agosto 2008

 

 

 

 

Entretenida como está, la sociedad de poder, en los pleitos de arriba, no se pone atención a todo lo que ocurre en el subsuelo social jalisciense. La atención se ha centrado en los pleitos al interior del grupo que controla la Universidad de Guadalajara (UdeG), entre las corrientes panistas, entre diputados y empresarios, y entre diputados y el gobernador y sus ayudantes.

 

Si por algún tiempo se dejará de mirar únicamente arriba y se pusiera atención a lo que ocurre en el subsuelo social jalisciense, sin duda cambiará nuestra percepción y entendimiento sobre lo que ocurre en Jalisco.

 

Basta mencionar someramente las protestas sociales que ocurrieron en julio en la entidad para intuir que algo relevante está ocurriendo.

 

La crónica de las luchas sociales en Jalisco revela que hay un movimiento ciudadano emergente en Guadalajara, con una vitalidad de los grupos bicicleteros, una resistencia ejemplar de una docena de grupos de colonos y vecinos que se oponen a desarrollos inmobiliarios que afectarán gravemente su comunidad.

 

El registro de las protestas sociales revela que entretenidos como están en sus peleas mezquinas, los gobernantes y los partidos que en febrero dijeron estar muy preocupados por la contaminación y sus consecuencias en El Salto y Juanacatlán, ahora se olvidan que ahí hay un problema mayúsculo. Mirado desde abajo, es obvio que en El Salto y Juanacatlán se constituyó un poderoso movimiento de los pobladores, dispuesto a intentar sus problemas con el gobierno o sin el gobierno. Ejemplo el bloqueo al vertedero de Los Laureles de la empresa Caabsa Eagle (defendida férreamente por los gobiernos).

 

Julio fue el mes en que apareció, lamentablemente, un nuevo sujeto social: los damnificados por las inundaciones provocadas por las lluvias y la mala calidad de las viviendas populares en distintos puntos de la ciudad, particularmente en El Salto y Juanacatlán. Entre ellos destacan los vecinos de La Azucena, fraccionamiento donde vivía el pequeño Miguel Ángel López Rocha, fallecido a causa de la contaminación en el río Santiago.

 

En julio protestaron jaliscienses en contra de las reformas de Calderón, la energética y la ley del ISSSTE; trabajadores de aseo de Zapopan; normalistas de Atequiza; defensores del bosque Los Colomos. Hubo también la manifestación de las seculares reclamaciones de los indígenas de la entidad: Huicholes contra obras de electrificación, una sesión más del Congreso Nacional Indígena; y acciones de los indígenas-ejidatarios de Ayotitlán.

 

A pesar de que los medios concentramos nuestro trabajo en lo que ocurre en la capital de la entidad, hubo varias acciones de protesta de pobladores de otras partes del estado: Cañeros de Tala, pobladores de Tuxpan en contra de cobros del Ayuntamiento, comerciantes de San Juan de los Lagos, ejidatarios de La Barca por mejores precios del maíz, y los pueblos de Temacapulín y Acasico en contra de la presa El Zapotillo. Las dos cartas que le dirigieron al gobernador no tienen desperdicio.

 

Hubo además repertorios de protesta creativos y novedosos como el listón de Greenpeace en Los Arcos el performance de Artistas en Movimiento. La acción de varios grupos civiles parece ir empujando a la recuperación de espacios públicos (toma de Chapultepec) en contra del imperio del automóvil y la ganancia privada.

 

Pero hay signos preocupantes y ominosos. Se está persiguiendo a la gente que no se deja y criminalizando a luchadores sociales: en El Salto se inventaron cargos a Raúl Muñoz y guardias privados de Caabsa Eagle secuestraron a Everardo Vergara, otro activista; en Atequiza se detuvo con cargos a cinco estudiantes y, los más preocupante, en Bugambilias los intereses inmobiliarios atentaron en contra de dos activistas que se oponen a la invasión del bosque.

 

En resumen, se manifiesta un poderoso movimiento social amplio y diverso que quizá lo que tiene en común es que sus reclamaciones están siendo olímpicamente olvidadas por las autoridades. Hay movimientos fuertes y consolidados, otros nacientes y en ciernes, y hay una tendencia alarmante de respuestas violentas por parte de int ereses económicos y gobernantes de criminalizar la protesta social. Una especie de venganza de los arriba en contra de la gente que no se deja.

 

La Crónica de Sociales cotidiana en Jalisco ofrece otro panorama bien distinto al que usualmente presentamos los medios, entretenidos en la sociedad del poder. El registro cotidiano de estas luchas se puede seguir en el siguiente blog: http://cronicadesociales.wordpress.com/

 

 

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