Briseño da a Raúl Padilla por muerto

Humberto Muñiz, Público
Foto: Humberto Muñiz, Público

El rector destituyó al jefe del grupo UdeG como titular del Centro Cultural Universitario y del Corporativo de Empresas Universitarias. Padillistas aseguran que destitución fue ilegal; el abogado de la Universidad dice que no

 

 

 

Rocío Ramos / Público, 27 agosto 2008

En su segundo día de andanadas en contra de Raúl Padilla López, el rector general de la Universidad de Guadalajara, Carlos Briseño Torres decretó el “funeral” del jefe político del grupo UdeG, a quien destituyó de sus principales puestos en la máxima casa de estudios de Jalisco, con lo que aseguró se “enterró” su era como cacique de la institución.

 

En una rueda de prensa matutina, convocada con poco tiempo de antelación, Carlos Briseño anunció que revocó a Raúl Padilla todas las atribuciones que ostentaba como presidente honorífico del Comité Técnico del Centro Cultural Universitario (CCU), que alberga al auditorio Telmex, y del Consejo de Administración del Corporativo de Empresas Universitarias.

 

El vicerrector Gabriel Torres Espinoza quedó al frente del CCU, mientras que como presidente del Corporativo de Empresas Universitarias el rector designó a quien fue brazo derecho de Raúl Padilla durante su rectorado (1989-1995), Armando Macías Martínez, quien se venía desempeñando como rector de la preparatoria de Los Lagos.

 

El rector de la UdeG informó que le notificó a Raúl Padilla de la revocación de sus puestos por medio de un oficio, sin delimitar cuales fueron los motivos o fallas para dicho cambio. Sólo indicó: “Tenemos que demostrarle a los jaliscienses que estamos tomando las decisiones que nos competen, he recibido miles de llamadas de estudiantes, y padres de familia solidarizándose con esta medida”.

 

La medida causó molestia entre integrantes del grupo UdeG y hubo señalamientos de que era ilegal, bajo el argumento de que sólo el Consejo General Universitario tiene facultades para remover al presidente del CCU (ver nota aparte).

 

Al respecto, el abogado general de la UdeG, Jorge García Domínguez, citó que la octava cláusula del contrato del fideicomiso del CCU otorga la facultad al rector general para designar al presidente del comité técnico, sin la necesidad de que lo apruebe el CGU y que igual pasa con la designación del presidente del corporativo de empresas universitarias.

 

“Estas dos decisiones forman parte de la materialización de la voluntad política expresa del rector general para reorientar académicamente el rumbo de la institución”, agregó Carlos Briseño, que dejó abierta la posibilidad de vender el auditorio Telmex: “Deberá definir la comunidad, en consulta pública, que se debe hacer con el auditorio, yo creo que posiblemente haya muchos empresarios en Jalisco que quisieran darnos lo que cuesta, los más de mil millones de pesos; y con eso yo le propondré a la comunidad que me digan en qué los invertimos”.

 

Durante su intervención, el rector usó un tono de voz histriónico y en más de dos ocasiones recalcó: “No hay, ni habrá, ningún poder político ni liderazgo fáctico por encima de la institución”.

 

Sentado en su despacho de la rectoría general, rodeado de medios de comunicación y de su equipo, atribuyó sus decisiones a “un parto” necesario para la materialización de un nuevo rumbo de la Universidad, “más académico”. A la par, acusó a Raúl Padilla de conspirar contra él e indicó que éste organiza reuniones en su casa o sus oficinas para planear “un rumbo que no debe tener la Universidad”.

 

Al ser cuestionado por su acelerado cambio en la forma de conducir la Universidad, dijo que intentó una “transición ordenada a la democracia” y que no fue posible porque Raúl Padilla se opuso a varias de sus decisiones.

 

Ante la amenaza de un intento de quitarlo del cargo por parte del grupo UdeG, aseguró que no tiene miedo al padillismo: “No me van a destituir de la UdeG, no hay mayoría en el CGU que pueda estar por encima de la ley”. Sin embargo, hizo un llamado “a los miles de estudiantes, a los miles de profesores, trabajadores, a que derroquemos esta dictadura política en la UdeG. Es tiempo de despertar”.

 

También pidió el apoyo de los empresarios y de la sociedad organizada, así como solicitó a la Auditoría Superior de la Federación y a la de Jalisco que realicen una revisión a detalle de las finanzas de la UdeG, con énfasis en el déficit que, dijo, suma 1,046 millones de pesos.

 

A la pregunta sobre el destino de los padillistas que ocupan cargos de alto mando en la Universidad, el rector declaró que “todos los funcionarios deberán darle cuentas a la comunidad que representan; los que vayan a rendir cuentas a San Juan de los Lagos 111, casa particular de Raúl Padilla, o alguna de sus oficinas, deberán dar cuentas”.

 

Como colofón, se supo que hoy aparecerá un desplegado a escala nacional en que se avisa de la remoción de Padilla: “La UdeG informa a las empresas y organismos relacionados que el C. Raúl Padilla López dejó de laborar en el Fideicomiso del CCU y el Consejo de Administración del Corporativo de Empresas Universitarias, por lo cual se desconoce cualquier trato que a nombre de estos organismos haga”.

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