El negocio del transporte público

Además de los 258 millones de pesos (mdp) de subsidio anunciado el lunes, el gobierno de Emilio González va a regalar la inversión en infraestructura para el Macrobús, 580 mdp, a fondo perdido a los empresarios que operarán ese servicio. De modo que en realidad Emilio González ha regalado 838 mdp a los transportistas en apenas dos años

 

Rubén Martín / Público, 15 enero 2008

A lo largo de seis décadas se ha ido imponiendo en la zona metropolitana de Guadalajara, y en todo el estado, un esquema de servicio de transporte en manos de particulares que en lugar de mejorar ha acentuado su ineficiencia, inseguridad y daño al medio ambiente.

La amenaza de parar el servicio de transporte público lanzado por los dueños de las unidades se saldó con una nueva victoria para el llamado pulpo camionero ya que el gobernador, Emilio González Márquez, se plegó a las exigencias de los dueños del negocio.

En lugar de aprovechar esta coyuntura para cambiar por completo la lógica en cómo ha venido operando el servicio del transporte público, el mandatario panista actuó como nos tiene acostumbrados: desembolsó un jugoso subsidio y trata de venderlo como una medida que ayudará a las familias con ingresos más modestos en el estado.

Como se sabe, la amenaza de paro se conjuró con el ofrecimiento del gobernador de dar 258 millones de pesos (mdp) durante los próximos seis meses, a los empresarios del transporte.

El subsidio al pasaje seguramente será bien recibido por muchos usuarios del transporte debido a que hubiera sido prácticamente imposible a muchas familias asumir el costo de siete pesos por pasaje, sobre todo si tomamos en cuenta que el salario mínimo, para todo 2009, será apenas de dos pesos diarios. Pero si bien la medida de Emilio González ayuda en lo inmediato al gasto de miles de familias, en el fondo se trata de una medida electorera y que pretende seguir protegiendo el negocio privado del transporte.

Es una medida que en lo inmediato pretende tranquilizar temporalmente la irritación de cientos de miles de usuarios del transporte público que se manifestaron en contra del aumento en el precio del pasaje. Emilio González y su partido (PAN) quieren presentarse como defensores de las necesidades populares cuando en realidad quieren aprovechar estas necesidades para convertirlas en votos.

Casi podemos apostar doble contra sencillo que pasada la elección el gobierno cederá con los transportistas y aumentará el precio del pasaje.

Además de esta intención, el subsidio que Emilio González anunció, pretende proteger y mantener el negocio del transporte en manos privadas, un negocio en el que participan varios políticos, activos e inactivos.

De modo que hasta ahora, si la gente no dice otra cosa en la calle y con sus acciones directas, el gobierno estatal vuelve a salvar al pulpo camionero. El actual gobierno no tuvo agallas para enfrenta estos intereses y pensar y diseñar un esquema de servicio de transporte que se mueva con la lógica de servicio público y no de negocio privado que busca, ante todo, la ganancia y el enriquecimiento de los empresarios participantes.

Como otros servicios que son de interés público pero que funcionan con criterios capitalistas de obtener el máximo beneficio, el del transporte público en Jalisco muestra claramente las limitaciones y deficiencias de este esquema de operación. Durante todo el periodo neoliberal se impuso la ideología de que todo lo público es malo e ineficiente y que la operación de todos los servicios en manos privadas era la salvación para el usuario-consumidor. Ahora más que nunca se muestra la falsedad de estas premisas.

Y sin embargo, el actual gobierno sigue pensando como hace 20 años, que dejar el servicio en manos de particulares es la solución a estos males. No ha sido así, como han dejado en claro los empresarios del transporte en más de 60 años de operación.

Parece que llegó el tiempo de que los propios usuarios tomen las medidas que el gobierno no quiere tomar. Algo surgirá de las iniciativas y de la inteligencia de todos los usuarios. Recursos hay.

Hay que recordar que además de los 258 mdp de subsidio anunciado el lunes, el gobierno de Emilio González va a regalar la inversión en infraestructura para el Macrobús, 580 mdp, a fondo perdido a los empresarios que operarán ese servicio. De modo que en realidad Emilio González ha regalado 838 mdp a los transportistas en apenas dos años.

Esos recursos podrían usarse en crear una o varias empresas de participación pública que cambie la lógica privada de funcionamiento del servicio de transporte. Una lógica perversa que socializa las pérdidas y que privatiza las ganancias. Ya es hora de cambiar esta lógica en la que los intereses colectivos siempre salen perdiendo.

 

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