Depresión… y lo que falta

 

televisaJenaro Villamil * / Proceso, 24 enero 2009

El viernes 12 de diciembre de 2008, los directivos, mandos medios y comentaristas de Televisa se reunieron en una residencia de las Lomas de Chapultepec, propiedad de Bernardo Gómez, vicepresidente de la compañía, para celebrar el fin del año. El convivio se transformó en una convocatoria para “cerrar filas” y tratar de mostrar unidad y fortaleza ante lo que todos los presentes señalaron como la sombra del próximo año: la crisis financiera y la disminución de los ingresos en 2009.

 

“Vienen tiempos difíciles, pero vamos a estar unidos. Confíen en nosotros porque somos el mejor equipo”, afirmó Emilio Azcárraga Jean, presidente del Consejo de Administración del emporio televisivo, secundado por Bernardo Gómez y José Gastón.

 

De acuerdo con el tercer informe trimestral de Televisa correspondiente a 2008, las utilidades netas de la compañía quedaron 14% por debajo de lo proyectado, y significaron una disminución de 22.9% en relación con el mismo período de 2007.

 

En su reporte, fechado el 23 de octubre del año pasado, la empresa advierte que, pese al aumento de ingresos, sus utilidades se vieron afectadas por el alza del costo integral de financiamiento. La deuda del consorcio se elevó a 560 millones de pesos, mientras que otros gastos se incrementaron en 36.4 millones de pesos.

 

Las utilidades netas de Televisa durante ese período fueron de 2 mil 67 millones de pesos, cifra menor a los 2 mil 682 millones de pesos que obtuvo entre julio y septiembre de 2007, a pesar de que las ventas totales se incrementaron en 17.8%, al alcanzar los 12 mil 459 millones de pesos.

 

Reportes de Acciones y Valores Casa de Bolsa aseguran que 2009 será un año “conservador” tanto para Televisa como para TV Azteca. La consultora bursátil indicó que la reestructuración de activos del primer consorcio podría costar 600 millones de dólares. El grupo de Azcárraga Jean tuvo un alivio el jueves 22 de enero, cuando el litigio que mantiene con Univisión se resolvió en favor de Televisa, lo que representó un incremento de 6.49% del valor de sus acciones en México y de 5.15% en Estados Unidos.

 

 

Los contrastes de Slim

Televisa no es el único gigante que tuvo pérdidas en sus ganancias y prevé un panorama de contracción.

 

Telmex, el corporativo de Carlos Slim, que en algún momento fue segundo accionista de Televisa y ahora es potencial competidor del consorcio televisivo, registró una merma de 28% en sus ganancias del tercer trimestre de 2008, comparadas con el mismo período del año anterior, al sumar 5 mil 438 millones de pesos. De acuerdo con la compañía, sus ingresos disminuyeron en 5.7% debido a la reducción de 11% en sus servicios de telefonía local y 12.5% de larga distancia.

 

La contracción más fuerte para el Grupo Carso fue en Telmex Internacional, cuyas utilidades netas se desplomaron en 40% en el tercer trimestre de 2008 ante las pérdidas cambiarias. Sus ganancias fueron de mil 156 millones de pesos, cifra menor a los mil 929 millones de pesos que registró en 2007.

 

Aun así, Slim no dejó pasar la oportunidad que representa la crisis en el diario estadunidense The New York Times, e invirtió 250 millones de dólares por los que espera recibir intereses anuales de 14%. Si el periódico incumple, el empresario mexicano tendría la opción de adquirir un 15% adicional de las acciones de la empresa, a la que ya antes le había inyectado 120 millones de dólares.

 

Pese a este movimiento financiero y al anuncio de inversiones para 2009 por 950 millones de dólares en telefonía fija y de 3 mil millones de dólares en telefonía celular, el segundo hombre más rico del mundo hizo circular entre todos sus empleados una carta en la que explica el origen de la crisis financiera internacional y les recomienda, entre varias medidas, que disminuyan los gastos, incluyendo llamadas telefónicas y el uso de internet, dos de los principales servicios de la compañía.

 

“Es importante que todos los gerentes estén muy alertas en los gastos de luz, teléfono, celulares, papelería, etcétera”, advierte en una parte de la misiva, de la cual Proceso obtuvo una copia.

 

A nivel personal, Slim recomendó a sus empleados “cuidar su trabajo”. Y no se refiere solamente a “tener la actitud correcta diaria al ir a trabajar, sino procurar la continuidad de la empresa. Ser más eficiente, no perder el tiempo en internet”.

 

Incluso, el también dueño de cadenas de tiendas departamentales les sugiere “no comprar” las ofertas de meses sin intereses. “Me preocupa mucho esta forma de mercadotecnia. Como la persona no lo echa de menos en su bolsillo en el momento, se inclina a comprar. Sin embargo, la única forma de no pagar intereses es que cada mes pagues el total de la cuota que te pusieron en la tarjeta de crédito”, les aconseja Slim, cuyas empresas no pierden oportunidad para ofrecer mercancías o servicios con pagos diferidos hasta 36 meses.

 

Otras grandes empresas de telecomunicaciones también acusan los efectos negativos de la crisis. Megacable, la compañía de televisión de paga más grande en el interior del país, registró una caída de 2% en sus ganancias netas, según su más reciente reporte trimestral. Este año, Televisa buscará adquirir Megacable, según expertos bursátiles.

 

La tercera empresa del sector, Cablemás, también tuvo una disminución neta de 64.3 millones de pesos al tercer trimestre de 2008. De acuerdo con el informe de esta compañía, propiedad ahora de Televisa en 54.6%, el costo de los servicios se incrementó 21.1%, debido al aumento de 20.1 millones de pesos en el valor de la programación de televisión por cable y en la cantidad de suscriptores del segmento.

 

En general, según los reportes de la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT), así como de la Cámara Nacional de la Industria de Televisión por Cable (Canitec), tanto los medios electrónicos como las compañías de telecomunicaciones registrarán una fuerte caída en sus ingresos durante 2009.

 

La crisis en los periódicos

 

Los medios impresos resienten con mayor fuerza los efectos de la crisis financiera, de la contracción y la concentración publicitaria, así como del alza en el costo del papel. En varios periódicos y grupos editoriales se han anunciado recortes que van del 20 al 25 por ciento de la plantilla laboral, incluyendo reporteros y personal administrativo.

 

Uno de los primeros signos de la crisis en el sector fue el cierre del periódico capitalino El Centro, propiedad del grupo Notmusa, que dejó de circular el 12 de octubre. Su último titular fue: “Ya nos cargó el payaso”. Su director Salvador Camarena afirmó que pese al apoyo del empresario Carlos Flores, propietario de Notmusa, los elevados costos de los insumos volvieron incosteable El Centro. La mayoría de los 50 trabajadores, entre reporteros, editores, diseñadores y fotógrafos, quedaron sin empleo. Sólo algunos fueron incorporados a otras publicaciones del grupo, como el diario deportivo Récord y la revista TV Notas.

 

El 2 de diciembre, el Grupo Reforma anunció el cierre del periódico Palabra, editado en Saltillo, Coahuila, así como el despido de cerca de 200 empleados. En su editorial, el rotativo con 11 años de existencia sintetizó así la crisis:

 

“Durante todos estos años, Grupo Reforma desplegó en Saltillo un periodismo libre, sin ataduras, sin tapujos, honesto, objetivo y ajeno a los intereses de los grupos de poder.

 

“Para mantener incólume nuestra filosofía periodística, buscamos la autosuficiencia económica con sólo dos fuentes de ingreso: la venta del ejemplar diario y la venta de anuncios. La autosuficiencia nunca llegó.”

 

En otras publicaciones del Grupo Reforma, como Mural, de Guadalajara, El Norte, de Monterrey, y Reforma, en la Ciudad de México, también se han efectuado recortes de personal.

 

El Universal, decano de los diarios en la Ciudad de México, así como Nuevo Excélsior, propiedad de Grupo Empresarial Ángeles, han disminuido personal de 2007 a la fecha y reducido drásticamente los pagos a colaboradores.

 

El 9 de diciembre pasado, el columnista de El Financiero Rogelio Varela escribió que Nacional Financiera extendió un crédito a El Universal por 100 millones de pesos para afrontar el vencimiento en el mercado de valores de sus certificados bursátiles. Varela advirtió que se esperaba un segundo “rescate” para este diario que, al igual que Milenio y Nuevo Excélsior, ha realizado fuertes inversiones para sus proyectos multimedia.

 

El Financiero, especializado en asuntos económicos y de finanzas, enfrentó severos problemas de liquidez en 2008. Una versión publicada el 21 de enero por Darío Celis en su columna Tiempo de negocios señala que ya hubo un acuerdo entre Pilar Estandía viuda de Cárdenas y los hermanos Jorge y Alfonso Nacer Gobera, empresarios mexiquenses dueños de la Universidad ICEL, para adquirir El Financiero en 20 millones de dólares.

 

No obstante, versiones recabadas en ese periódico y difundidas por El Semanario niegan que existan pláticas con los hermanos Nacer Gobera, y señalan que el periódico sólo se vendería en 40 millones de dólares y no en 20 millones. El rotativo está en una situación precaria, con deudas por arriba de los 300 millones de pesos con el Seguro Social y el Sistema de Administración Tributaria (SAT).

 

A cambio, Jorge Nacer compró en 25 millones de dólares el otro periódico especializado en finanzas, El Economista, donde aparece ya como presidente desde el 20 de diciembre de 2008. El grupo de la Universidad ICEL está estrechamente vinculado al Grupo Salinas, concesionario de TV Azteca. Mediante los planteles de esa institución educativa se promueve el Juguetón, se copatrocinan conciertos de estrellas juveniles de La Academia y el Programa Plantel Azteca, una iniciativa para estudiantes de bachillerato y secundaria financiada por Ricardo Salinas Pliego.

 

La situación es igualmente crítica para los periódicos de provincia. La mayoría de los 735 diarios, semanarios y publicaciones periódicas que se editan en México circulan en el interior del país, y muchos de ellos atraviesan por una fuerte crisis por el alto costo del papel y la contracción del mercado publicitario.

 

En Cancún, una de las plazas que tuvo mayor crecimiento en inversión publicitaria, los medios de comunicación pronostican una caída de 70% en sus ventas, según informó Yasmín Campos, presidenta de la Asociación de Ejecutivos de Ventas y Mercadotecnia en Quintana Roo.

 

En contrapartida, el 23 de febrero comenzará a circular en la Ciudad de México un semanario gratuito, El Periódico, dirigido por el periodista sonorense Alfonso Sallard. La nueva publicación, vinculada a dirigentes y militantes del PRD, pretende tener un tiraje de un millón de ejemplares. Se imprimirá en los mismos talleres de Publimetro, el otro medio impreso gratuito que circula en la zona metropolitana.

 

Publicidad a la baja

 

Agencias y especialistas prevén una contracción de entre 15 y 20 por ciento a nivel nacional en el mercado publicitario, lo que afectará a los medios con menores recursos.

 

De acuerdo con la Asociación de Agencias de Medios, las compañías de televisión abierta concentran el 57% de dicho mercado en México, cifra superior al promedio internacional, de 37%, en este rubro.

 

Pero la Confederación de la Industria de la Comunicación Mercadotécnica afirma que el porcentaje es mayor: tan sólo en 2007 la televisión abierta –dominada en 95% por Televisa y TV Azteca– captó el 59.9% de los poco más de 50 mil millones de pesos de publicidad pagada ese año.

 

En un distante segundo lugar, a la radio se le destinó el 9% de la inversión publicitaria, es decir, 4 mil 500 millones de pesos; 8.7% a los periódicos, con 4 mil 335 millones, y 4.1% a las revistas, con 2 mil 66 millones de pesos.

 

La televisión de paga obtuvo el 6% del gasto en publicidad y empieza a disputar el segmento a la radio. El sector más dinámico ha sido el de internet que, con un crecimiento de 96% entre 2006 y 2007, ya desplazó al cine como medio publicitario: obtuvo mil 8 millones de pesos, el 2% del total. Sin embargo, su porcentaje de participación publicitaria en México aún está lejos del promedio mundial de 10%.

 

 

* Jenaro Villamil es reportero del semanario mexicano Proceso, donde publicó este reportaje.

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