Análisis no electoral

Foto: Protesta vs el Macrobús. R. Pérez, El Informador
Foto: Protesta vs el Macrobús. R. Pérez, El Informador
Rubén Martín / Público, 30 julio 2009

 

Estadísticas, ganadores y perdedores, tácticas electorales, lo que le funcionó al candidato, lo que le falló, estimaciones de las casas encuestadoras, y futurismo, mucho futurismo político, son algunos de los temas infaltables en los análisis luego de una elección.

Los temas que abordamos en los medios (escribo con sentido autocrítico) están plagados de estos asuntos. Si creyéramos a pie juntillas que lo que difundimos en los medios es la única realidad, pareciera que ahora lo más importante para los mexicanos es si Enrique Peña Nieto (un represor de líderes sociales) tiene la candidatura del PRI asegurada para 2012, si Andrés Manuel López Obrador seguirá o no en el PRD, y si Emilio González Márquez lloró en la reunión del CEN de su partido luego de quejarse de la manifestación de panistas en Casa Jalisco.

Este es uno de los hábitos más absurdos y más dañinos de los periodistas mexicanos. Pensar únicamente en términos del tiempo y del tablero de la clase política profesional. Para empezar hay que recordar que esta elección no la ganó el PRI, ni los partidos, sino los abstencionistas. Nuevamente quienes dejamos de ir a votar somos mayoría tanto en Jalisco como en el país. Más de la mitad de los inscritos en el padrón electoral no consideramos útil (por la razón que sea) ir a votar. Los ignoramos, no nos sirven.

El primer dato duro que debería considerar un opinador o analista es que la mayoría de electores decidió ignorar el juego electoral. Por eso creo que hace falta un análisis no electoral, que enfoque las cosas desde otra perspectiva. Para empezar, la cobertura sobre la política que hacemos usualmente los periodistas parte de una premisa falta: que toda la población juega al ritmo que toca la clase política profesional. No es así. Es una premisa falsa.

Dicho esto, los estudios de opinión y la mínima observación empírica sobre la realidad social del país y de Jalisco deberían llevarnos a concluir que la no participación electoral no debe calificarse simplistamente como apatía o flojera. Si nos atenemos a las reacciones, resistencias y acciones políticas del México de abajo, deberíamos admitir que hay una amplia efervescencia e interés por participar en asuntos públicos, en temas que conciernen a la mayoría de la población.

Un análisis no centrado en lo electoral debe preguntarse que está ocurriendo en el subsuelo social jalisciense. Un primer elemento a considerar en cualquier análisis no centrado en lo electoral es que existe una crisis política si tenemos en cuenta las tasas permanentes de abstencionismo de los últimos 30 años, si consideramos que cada vez más personas se manifiestan insatisfechos con la operación de la democracia liberal, y que crece la brecha entre gobernados y gobernantes.

Otro dato es que son más los sectores de la sociedad, es decir los pueblos, comunidades, colonias y familias que no tienen y no quieren ningún tipo de contacto con la política profesional. Esta actitud frente a la política establecida tiene que ver con la convicción de que los gobiernos, sus mecanismos y procedimientos, no están resolviendo los problemas cruciales que tiene la gente.

El abstencionismo y el rechazo al actual sistema político crece además en este periodo de crisis del modelo económico neoliberal que ha obligado a todas las familias a trabajar más para conseguir su sustento y en medio de un creciente control y explotación a las personas que viven de su fuerza de trabajo. Por si fuera poco, los problemas ancestrales para miles de comunidades de agresiones y despojo de tierras, así como la devastación del medio ambiente que está sufriendo el país, no han sido atendidos por los gobiernos y puede esperarse que lo sean en el futuro.

En resumen, el análisis no electoral debe tomar en cuenta las demandas, las dolencias, los hartazgos, los encabronamientos, los proyectos, y deseos de los millones de personas que actúan al margen y muchas veces en contra de los partidos y las instituciones establecidas debido a que no se sienten representadas en ellas. Si en este país va a haber un cambio social que realmente resuelva los problemas más sentidos por la población, surgirá de esta energía social concentrada en este sector, no de las elecciones y la política profesional.

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