¿Qué festeja Emilio?

 

Foto: Héctor Jesús Hernández, La Jornada Jalisco
Foto: Héctor Jesús Hernández, La Jornada Jalisco

Rubén Martín / Público, 27 agosto 2009

 

 

Por lo general la difusión de estudios de opinión y encuestas suelen pasar desapercibidos en el debate público. No ha ocurrido así ahora que se dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto en Hogares (ENIGH) levantada por el INEGI el año pasado y que por segunda ocasión (la primera en 1996) tiene datos específicos para Jalisco.

La ENIGH es un extraordinario estudio para conocer cómo y dónde obtienen sus ingresos y cómo gastan las familias de Jalisco.

Los resultados de la ENIGH 2008 no pasaron desapercibidos gracias al desbordado optimismo con que presentó los datos el gobernador Emilio González Márquez. El mandatario tuvo la habilidad de encontrar un islote de optimismo en el mar de crisis económica y penurias de subsistencia que tienen las familias de Jalisco. El dato destacado por Emilio González es que entre 1996 y 2008 el ingreso de las familias jaliscienses creció “48 por ciento en términos reales”.

Para no dejar dudas de su optimismo, al salir del evento donde se presentó la ENIGH el pasado martes, Emilio González enfatizó: “Por supuesto que son buenas noticias para Jalisco lo que ha ocurrido en los últimos doce años”.

Como cabía esperar, hubo reacciones ante el desbordado optimismo del gobernador. Un académico de la UdeG, Enrique Cuevas, sostuvo que el mandatario no tomó en cuenta la inflación acumulada en doce años (197 por ciento). Los dirigentes sindicales oficialistas recordaron que nada más de 2000 a la fecha el salario mínimo ha perdido 65 por ciento de su poder adquisitivo y que serían necesarios seis salarios mínimos para comprar la canasta básica. El salario mínimo es de 1,597 pesos.

Más allá de estas reacciones, hay hechos y datos que refutan el optimismo de Emilio González. Para empezar no es cierto que esté disminuyendo la desigualdad en la entidad. La proporción entre las familias más pobres y las más ricas en 1996 era de 18.4, mientras que ahora la diferencia es de 17.3 veces; esto implica una reducción de 5.9 por ciento a dicho índice, aunque otras variables de la propia ENIGH revelan mayores índices de desigualdad.

La afirmación de Emilio González de que las familias de Jalisco tienen más ingreso parece contradecir la tendencia de las dos últimas décadas que confirman una pérdida de la capacidad de compra de las familias. Por ejemplo, un estudio de la UNAM cuantifica las horas de trabajo necesarias para comprar la canasta básica. Con Luis Echeverría se requerían cinco horas, 16 con Carlos Salinas, 25 con Ernesto Zedillo y con Vicente Fox se requerían 40 horas. Otra manera de corroborar esta pérdida consiste en ver cuántos kilos de tortilla se pueden comprar con un día de salario: en 1982, 26.5 kilos; en 2000, 9.4; y en este año un día de salario alcanza para 5.3 kilos de tortilla. Esta analogía la puede hacer con manzanas, peras, carne o leche y el resultado será el mismo: más trabajo para subsistir.

¿Entonces es falsa la afirmación de Emilio González? Probablemente no, pero el aumento en el ingreso de las familias no es un dato para festejar, sino que refleja el cambio fundamental para las familias en estas dos décadas de políticas neoliberales: la necesidad de las unidades domésticas (especialmente las de menores ingresos) de poner a trabajar a más miembros del hogar para tratar de conseguir el sustento que antes aportaba regularmente el padre de familia.

Añadido a esto hay un cambio esencial: el mercado de trabajo se ha flexibilizado y desregularizado en la práctica (aunque la ley siga sin tocarse), lo que ha provocado menos seguridad social y protección laboral que antes.

Insisto, este es el cambio fundamental en nuestra sociedad: la necesidad de trabajar más para pagar la subsistencia, pero esto es cierto para las clases bajas, no para las familias adineradas ni para las profesiones privilegiadas, como los políticos profesionales.

De modo que el festejo de Emilio González está fuera de lugar: sólo a unos pocos les ha ido bien en estos años de políticas de libre mercado y flexibilización laboral. La gran mayoría batalla para salir adelante con sus gastos cada quincena, dato duro que fue corroborado por un estudio de 2003. Una encuesta estatal encontró que 67 por ciento de los jaliscienses se preocupaba “algo o muy frecuentemente” por no cubrir los gastos básicos cada quincena. Si esto era cierto antes de la crisis, ahora la situación ha empeorado. Con todo esto, ¿qué festeja Emilio González?

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