Una para festejar: Zanón es de los trabajadores

Foto: lavaca

lavaca/ 17 agosto 2009

 

Tras nueve años de persecuciones, amenazas e incertidumbre, la cerámica Zanón de Neuquén quedó definitivamente y por ley en manos de la gestión obrera encarnada en la Cooperativa Fa.Sin.Pat (Fábrica Sin Patrón) que integran 451 trabajadores, que no se harán cargo de la deuda. Segunda noticia: dos de los trabajadores, Alejandro López y Raúl Godoy, finalizan sus mandatos como secretario general y adjunto del Sindicato de Ceramistas, y vuelven a la línea de producción para facilitar el recambio y surgimiento de nuevos dirigentes. A quién dedican este logro, y datos sobre cómo se dieron cuenta de qué tenían que hacer.

Cuando se contaron los votos y quedó claro el triunfo de 26 a 9 en la Legislatura neuquina en favor de la expropiación, los trabajadores de Zanon agrupados en la cooperativa Fa.Sin.Pat (Fábrica Sin Patrón) pegaron el grito que inaugura una fecha, el 12 de agosto de 2009, como un día para la historia.

Después de nueve años con toda clase de peripecias, espionajes, represiones, amenazas y confrontaciones políticas, policiales, judiciales y todos los etcéteras imaginables, Zanon quedó definitivamente en manos de los trabajadores, hecho que fue celebrado en Neuquén por una comunidad (incluso los que votan al oficialista Movimiento Popular Neuquino) que siempre se mostró a favor del reclamo de los obreros. “La opinión pública neuquina fue una de las cosas fundamentales. Los gobernadores en todos lados se encontraban con gente que les decía: ¿por qué no solucionan lo de Zanon?”.

Así lo explica Alejandro López, trabajador de la fábrica y Secretario General del Sindicato de Ceramistas de Neuquén. “Los momentos previos fueron complicados porque las cámaras empresarias se pusieron como locas cuando ya estábamos en la instancia definitoria de la expropiación. Decían que no puede ser que la fábrica quede en manos de los trabajadores. Pensamos que al gobierno logramos arrinconarlo y no tenia otra salida, porque si no había expropiación llegaba el desalojo y remate de la fábrica”.

Dos problemas para tal desalojo: ya son 451 los trabajadores de Zanon, casi el doble que al comienzo del conflicto, y lograron en todos estos años comunicar a la comunidad cuál era el sentido de su reclamo. En los comienzos del conflicto hicieron piquetes informativos (no detenían el tránsito sino que aprovechaban el paso de los autos para repartir volantes), subían a los colectivos para explicar sus posiciones, y cuando pusieron en marcha la fábrica realizaron donaciones a escuelas y hospitales, bajo el concepto de que su producción es un bien social que debe volcarse a la sociedad.

López cree que “se consiguió el apoyo de gran parte de de los sectores sociales, políticos, estudiantiles, de derechos humanos, compañeros desocupados, y la opinión pública. Se le torció el brazo al MPN, que tuvo que presentar el proyecto de expropiación”.

Cree además que un momento bisagra de la situación fue el asesinato del maestro Carlos Fuentealba, en abril de 2007 y la posterior llegada a la gobernación de Jorge Sapag (reiteración genealógica de porqué al MPN le dicen “sapagismo” desde hace casi medio siglo): “Tenían que despegarse de Jorge Sobisch y el tema Zanon seguía siendo un caso sin resolver”.

La expropiación es gratuita para los trabajadores, el Estado se hará cargo de las deudas, y no se logró lo que planteaban los ceramistas respecto de la estatización con control obrero. “Creo que igualmente es un paso enorme para la clase trabajadora porque estamos hablando de un medio de producción de los más grandes que hay en Neuquén, en manos definitivas de los obreros” dice López. “Creemos que ha sido un acto de justicia después de tanto sacrificio, amargura y movilización. Pero esto demuestra, en medio de una crisis financiera internacional, que de las empresas con problemas los que se tienen que ir son los patrones, y no los trabajadores”.

El día de la sesión legislativa tuvieron el apoyo del gremio docente y de ATE, entre muchas otras organizaciones, y López considera que hay dedicatorias que ofrendar: “Cuando la ley se votó se me pasaron millones de cosas por la cabeza. Pero pensé: esto es para los 30.000 desaparecidos. La lucha no ha sido en vano. En cierta medida esto empieza a armar una construcción desde los trabajadores tras tanto daño que nos han hecho con las dictaduras, tanta opresión. Pero también muestra una salida, un camino que está hecho por la mano de los propios trabajadores”.

Otra mención inevitgable, la de Carlos Fuentealba, pero López va aún más atrás: “Darío Santillán y Maximiliano Kosteki fueron asesinados en Puente Pueyrredón, en una manifestación donde uno de los puntos que reclamaban los desocupados era justamente poner Zanon bajo control obrero”

Una de las condiciones que plantea la ley de expropiación es que la fábrica producirá a precio de costo cerámicos para ser utilizados en obras públicas. “Y me parece perfecto ese punto, es justamente lo que siempre hemos planteado, y es lo que tendrían que hacer también con los compañeros de las demás fábricas recuperadas. A nosotros hasta ahora el Estado no nos compró ni un metro cuadrado de cerámico, y además tampoco tenemos los subsidios a la electricidad, al gas y a los salarios que tienen las empresas comerciales. Nada de eso tenemos, pero sabemos cómo hacer para producir y generar más puestos de trabajo”.

Cuando se le pregunta por el momento más difícil de estos años, Alejandro dice: “No fue por algo de Zanon, sino lo de Fuentealba. Él había estado en la fábrica, yo lo conocía de vista nomás, pero perder a un compañero así….”. El silencio de Alejandro es porque la emoción no lo deja hablar.

El entusiasmo le renace cuando relata otra novedad: “A fin de mes yo dejo la Secretaría General y Raúl Godoy la Adjunta del Sindicato de Ceramistas. Queremos demostrar que necesitamos otros dirigentes sindicales. Estaría bueno que Moyano vuelva también un día como lo hacemos nosotros”.

Ambos regresan a la línea de esmalte de la fábrica “a la par de los compañeros de base. Propusimos reformamos el estatuto del Sindicato, que no haya reelección y que otros compañeros exploren a su manera lo que haya que hacer. Nos cargan pensando qué va a pasar cuando levantemos la mano en una asamblea, pero lo nuestro será apoyar”.

Godoy y Lòpez volverán al sector Línea de Esmalte. “Para mi es el corazón de la fábrica y fue desde donde nos dimos cuenta qué pasaba y qué teníamos que hacer. Ahí podíamos desregular la producción cuando no nos pagaban sueldos, o veíamos que no había medidas de seguridad. Y ahí aprendimos a hacer los números, a calcular nuestra producción, los costos, lo que se vendía, y vimos que el viejo (Luis Zanon) nos mentía porque ganaba millonadas y nos dejaba migajas. Muchos nos dicen que la lucha empezó cuando tomamos la fábrica en 2001 pero en realidad fue antes, en 1998, cuando hicimos números, nos dimos cuenta de lo que pasaba y la cabeza nos hizo click. Ahí cambió la historia. Y mirá hasta donde llegamos”.

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