Briseño se suicida en su casa

Foto: Marco A. Vargas, PúblicoCarlos Briseño se habría suicidado después de recibir una mala noticia sobre su lucha jurídica

Rodolfo Madrigal Castro – Rubén Martín / Público, 20 noviembre 2009

Carlos Briseño Torres, rector destituido de la Universidad de Guadalajara (UdeG) y protagonista de uno de los conflictos políticos más convulsos en la historia de la institución, fue encontrado muerto ayer dentro de su casa, en la colonia Valle Real, al parecer víctima de suicidio. Las autoridades municipales y las primeras encargadas de las investigaciones se-ñalaron que todo apunta a que, efectivamente, el propio ex funcionario universitario se quitó la vida.

Briseño Torres fue encontrado por su esposa en el baño de su domicilio, en San Armando 698. La mujer se percató de lo que sucedió después de escuchar una detonación en el baño de la planta baja de la casa. Cuando fue a verificar qué había ocurrido, encontró el cuerpo de su esposo en el piso; junto a él se encontraba un arma de fuego y gran cantidad de sangre.

La Policía de Zapopan, la primera en arribar a la escena, aseguró la pistola calibre .9 milímetros con la presuntamente se disparó Briseño a sí mismo.

Versiones cercanas a Carlos Briseño sostienen que en días recientes el rector destituido recibió una noticia referente a la estrategia jurídica que seguía para regresar a la casa de estudios, con la que se enteró de que había perdido toda posibilidad de recuperar el puesto.

Una fuente universitaria, amigo personal de Briseño por más de 20 años, precisó que la pareja llegó ayer de la Ciudad de México a las 14:30 horas y se fueron a su domicilio, sin la compañía de los cuatro escoltas que el rector destituido tenía asignados por el gobierno del estado.

Ya en su vivienda en Valle Real, Briseño entró al baño de la planta baja. Al momento de los hechos portaba un pants rojo; no llevaba camisa.

El reporte fue hecho cerca de las 16:35 horas a los servicios de emergencia. Poco después, los paramédicos de la Cruz Verde Zapopan arriba-ron al lugar con el reporte de una persona herida por arma de fuego; ellos y un médico del fraccionamiento lo hallaron aún con vida, pero falleció mientras recibía los primeros auxilios.

Minutos después, el Servicio Médico Forense (Semefo) y peritos del Ins-tituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) ingresaron al lugar para retirar el cuerpo y realizar el levantamiento de las pruebas; antes de las 18:00 horas culminaron el trabajo.

Familiares de Briseño arribaron al lugar para brindarle apoyo a la esposa, pues al momento de los hechos se encontraban ellos solos en la casa, reportó la Policía del Estado.

Afuera de la casa de Briseño se quedaron su camioneta Ford Expedition, color oscuro, con placas JDW-7113, y una cuatrimoto en color rojo.

El tiempo tarda en cobrar

Apenas se notificó el deceso de Briseño, comenzaron a circular distintas versiones acerca de los motivos que lo llevaron a cometer suicidio.

La mayoría de las versiones apuntan a que el ex rector habría recibido información contraria a la causa jurídica que llevaba ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Otras versiones indicaron que Briseño estaba tratando de colocarse en un alto puesto administrativo en la Comi-sión Federal de Electricidad (donde trabajó de joven), sin conseguirlo.

De acuerdo a estas versiones, ambos hechos habrían influido para crearle recientemente un cuadro de depresión.

Lo que sí es un hecho es que hace quince días el rector destituido se sintió mal en su salud por lo que terminó internado en el Hospital San Javier, donde le diagnosticaron un severo cuadro de estrés.

Uno de sus amigos y aliados en la lucha política que emprendió dentro de la UdeG, le preguntó por que la situación de estrés se presentaba ahora siendo que hace un año habían pasado momentos “más cabro-nes”. “A veces el cuerpo se tarda en cobrar”, respondió Briseño.

De manera paradójica, la muerte de Briseño llegó a su familia más cer-cana en un festejo. La madre del ex rector, Martha Torres, y sus siete hermanos, estaban reunidos en una casa por Los Cubos celebrando el cumpleaños de su hermana Elsa. Ahí mismo se encontraban los dos hijos de Briseño (Carla de 18 años y Carlos de quince años).

Al conocer la noticia, los adultos se trasladaron a la finca de Valle Real para acompañar a Carmen Lucía Cuenca Godínez, ahora viuda de Brise-ño.

La familia del ex rector decidió que la ceremonia fúnebre se llevara a cabo en su natal La Barca, en parte para hacerla más privada y en parte para alejarse de cualquier intervención de las autoridades de la UdeG y de los medios en este momento de duelo.

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