Los conflictos olvidados

Plantón de huicholes en la sierra. Foto: Arturo Campos Cedilo, La Jornada Jalisco

Rubén Martín / Público, 14 octubre

Entretenido como está en el conflicto que mantiene con la Universidad de Guadalajara (UdeG), el gobernador Emilio González Márquez, al igual que el resto de los poderes públicos, han olvidado olímpicamente otros conflictos sociales que tienen no meses sino años abiertos y sin resolverse.

Vale la pena recordar algunos de ellos para evaluar mejor el conflicto que el Poder Ejecutivo del estado mantiene con el grupo que controla la UdeG.

Es conveniente comenzar con los reclamos que los pueblos huicholes del norte del estado, quienes desde hace años reclaman diversos puntos que están sin atenderse. Tan están olvidadas las demandas de las comunidades wixárikas que ha tenido que intervenir incluso la Organización de las Naciones Unidas (ONU) debido al olvido del gobierno estatal y de los otros órdenes de gobierno.

Ayer estuvo en la zona norte del estado el diplomático peruano Javier Hernández Valencia, representante en México de la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, para mantener audiencias con comuneros huicholes, quienes le iban a exponer los siguientes conflictos: el reclamo de la comunidad de San Sebastián Teponahuaxtlán que denunciaron el despojo del agua de sus territorios, donde la Comisión Nacional del Agua ha concesionado de 95 a 98 por ciento de sus manantiales y cuerpos de agua a personas ajenas; la comunidad de Bancos de San Hipólito, por su parte, reclama tierras que el gobierno entregó a un ejido mestizo.

El representante de la ONU escuchó además la demanda de la comunidad de Santa Catarina Cuexcomatitlán que mantiene un litigio con el gobierno de Jalisco por la apertura de una carretera que los wixárikas no pidieron. Javier Hernández estará este día en Santa Catarina donde los huicholes denunciarían los daños por el proyecto carretero Bolaños Huejuquilla, ejecutado sin anuencia de la comunidad pese a pasar por su territorio.

Otras comunidades indígenas tienen demandas y exigencias de atención a sus reclamos desde hace años, por ejemplo la comunidad nahua de Ayotitlán en contra de las empresas mineras extranjeras que ha invadido y despojado sus territorios, o la comunidad coca de Mezcala (Poncitlán) que ha denunciado desde hace años la invasión a sus tierras por parte de un empresario tapatío que con total impunidad construyó su casa de descanso en el cerro de El Pandillo, que desde su altura ofrece una de las mejoras vistas de todo el lago de Chapala. Y el gobernador ausente de todos estos conflictos sociales.

Entretenido como está con la UdeG y en los proyectos de infraestructura que propician la llegada de inversiones rentables, Emilio González y su gobierno no solo han olvidado los reclamos de pobladores como los que habitaban y comerciaban en Tenacatita. En ese caso es claro que la principal autoridad pública del estado olvidó su compromiso de gobernar para todos, como le ordenen las leyes, y puso toda la fuerza del estado en beneficio del particular José María Andrés Villalobos para privatizar por la vía de los hechos una playa que era un bien común.

Emilio González ha olvidado también los reclamos y ha ignorado las decenas de peticiones legales, cartas, solicitudes de audiencia, mítines, marchas y manifestaciones que han llevado a cabo decenas de pueblos, comunidades y barrios que padecen la devastación ecológica que hay en la entidad. ¿Ejemplos? Los pobladores de El Salto y Juanacatlán, Miravalle, así como los pueblos de la barranca de Huentitán como Ixcatán y otros que padecen la contaminación de empresas privadas que con total impunidad vierten lixiviados en arroyos y cuerpos de agua.

Otro caso de conflicto social, grave sin duda, es la contaminación que padecen miles de pobladores de Ixtlahuacán de los Membrillos, en particular los del fraccionamiento Los Olivos, quienes vienen denunciando desde hace meses que la empresa Proteínas Completas ensucia y contamina el ambiente.

Estos son apenas una muestra de todos conflictos sociales que hay en la entidad, pero la constante es la falta de atención de los gobiernos a estos reclamos. Los ejemplos son suficientes para mostrar el talante de un gobierno, que se entretiene en los conflictos políticos como con la UdeG, pero es incapaz de acercarse y resolver de fondo problemas que afectan a una parte importante de la población.

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