Fiasco Panamericano

Foto: Iván García, Público

Rubén Martín / Público, 4 noviembre 2010

Desde que se ganó la organización de los Panamericanos, sus promotores afirmaron que la realización de los Juegos dejaría varios beneficios para el estado y para la zona metropolitana, entre ellos que se promoverá a Jalisco a escala internacional, se provocará una inversión pública millonaria y se propiciará la reordenación urbana que se ha soñado para Guadalajara desde hace varios años.

Los más ilusos incluso llegaron a comparar la organización de los Panamericanos con procesos ocurridos en otras ciudades donde en torno a un evento internacional, se articulaban las dirigencias políticas, económicas y sociales en un proyecto común. El modelo en el que pensaron muchos de los promotores de los Panamericanos fue el de Barcelona que organizó las Olimpiadas de 1992. Pero no ha sido así.

Para empezar, la organización de los Panamericanos desató una pugna de intereses entre las clases dirigentes: los políticos del PAN (gobierno del estado), se pelearon con los políticos del PRI (ayuntamiento de Guadalajara, Congreso, UdeG) por la sede de las Villas y del estadio Panamericano. Al mismo tiempo, la oportunidad de la jugosa inversión pública Panamericana desató un área de disputa entre el gobierno estatal panista y el grupo que gobierna la UdeG. Ésta quería que el estadio Panamericano se construyera en sus terrenos. El Ejecutivo se opuso y en su negativa llegó a invertir hasta 140 millones de pesos en dos sedes fallidas del estadio de atletismo que probablemente no sirvan para nada.

De otro lado, los empresarios locales también, especialmente los constructores, han intentado quedarse con una tajada de la inversión local para sus empresas, lo que los metió a la lógica de especulación antes que de la cooperación.

La organización de los Panamericanos colecciona varios fracasos y errores. El primer fiasco es que irónicamente Guadalajara ha dejado de ser la ciudad sede para pasarle la estafeta a Zapopan. Salvo algunas disciplinas, los eventos relevantes no se realizarán en Guadalajara. En Zapopan será la apertura y la clausura de estos juegos comerciales, y en Zapopan se construyen tanto la Villa Panamericana como el estadio de Atletismo.

Hasta ahora se ha interpretado que el descalabro para hacer la villa en el Parque Morelos se debió a la pugna de los políticos, pero no se ha considerado que el factor principal fue la oposición de los vecinos y pobladores de ese tradicional barrio. Vecinos que se aferraron a un barrio no por intereses inmobiliarios, sino para mantener un espacio que les da identidad y sentido de pertenencia, un barrio que ellos mismos han construido y no un agente del mercado inmobiliario.

El otro gran fracaso en la organización de los Panamericanos es que lo que se vendió como una oportunidad de destinar una cantidad sin igual de inversión pública y privada, al parecer superior a los 2,200 millones de dólares (unos 25 mil millones de pesos) es que las autoridades locales renunciaron a su facultad y responsabilidad de decidir cómo y donde invertir tal cantidad de recursos para supeditarse al antojo y capricho de un ente privado como lo es la Organización Deportiva Panamericana que dirige Mario Vázquez Raña.

Ha sido este señor (que actúa como dueño del deporte nacional) quien ha tomado decisiones cruciales que se supone deberían tomar las autoridades con el criterio de optar por las más beneficiosas para la ciudad. En lugar de eso, se ha impuesto el capricho de Vázquez Raña y los intereses económicos que convergen en la organización de un evento como este. Y es que no debe olvidarse que los Juegos Panamericanos, como las Olimpiadas, son esencialmente proyectos deportivos organizados por entes privados (la Odepa y las empresas patrocinadoras) con el propósito de obtener beneficios económicos.

Por si fuera poco, a pesar de la cuantiosa inversión pública, los Panamericanos no son un evento que la población haya hecho suyos; se les quiere imponer a golpe de publicidad, olvidándose que una afición se cultiva, no se compra.

En resumen, a un año de los Panamericanos, puede afirmarse que han sido y serán un fracaso si los valoramos en términos de los supuestos beneficios que arrojaría a la ciudad y su sociedad. De lo que no habrá duda, es que los Panamericanos serán un estupendo negocio privado para algunos organizadores, entidades deportivas y empresas patrocinadoras.

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