“Hay una persistencia de las relaciones coloniales…”

Entrevista a Sadri Khiari, del Movimiento de los Indígenas de la República

Corresponsal en Francia de Socialismo o Barbarie Internacional, 10/11/05 – Publicado el 12/7/2006

El compañero Sadri Khiari, conocido artista-pintor e intelectual tunecino, militante trotskista y miembro del comité de redacción de la revista ContreTemps, es uno de los iniciadores del “Movimiento de los Indígenas de la República” (ver artículo en www.socialismo-o-barbarie.org/europa/050508_bf_manifestacionanticolonialismo.htm).

Sadri, que en Túnez ha sido dirigente de Attac-Tunisie y uno de los fundadores del CNLT (Conseil National pour les Libertés en Tunisie), reside hoy en Francia, después haber sido duramente perseguido por el gobierno dictatorial de Túnez, agente notorio del imperialismo francés.

Este movimiento recientemente surgido, más allá de muchos puntos que pueden ser tema de debate, tiene el mérito de haber planteado el fondo del problema que ahora ha estallado en la rebelión de los guetos: “Francia fue un estado colonial…” y “…Francia sigue siendo un estado colonial”. Increíblemente, haber puesto el dedo en esa llaga -que está en la base del actual estallido- ha provocado reacciones muy dispares en la extrema izquierda francesa. Este es un tema que no puede quedar en los marcos nacionales de Francia, sino que debe ser conocido y debatido por los socialistas revolucionarios de todo el mundo.

¿Puedes explicar a los lectores de SoB cómo se ha desarrollado y el porqué de este estallido social?

Desde hace algunos meses, el ministro del interior utiliza una frase amenazante: Vamos a utilizar los Karcher (aparato de limpieza a fuerte presión de agua para asear los muros) para limpiar las banlieus (suburbios). Es decir que los jóvenes son basura; hay que descontaminar Francia. Después Sarkosy utiliza el termino racaille (chusma) para calificar a los jóvenes franceses de padres inmigrantes.  Desde hace más de 20 años los diferentes gobiernos de derecha y de izquierda han llevado una política de “guetización” de la población de origen inmigrante, casi todas de las ex colonias de Francia. Además la República ha ejercido constantemente la discriminación en el empleo. Hay más de 40 % de desempleados en los barrios pobres entre los menores de 25 años. Hay segregación en la escuela, y cuando se logra duramente un diploma no se consigue trabajo.  Ha habido una enorme campaña “nacionalista”, donde se denunciaba que la identidad francesa estaba amenazada por los inmigrantes. Y desde los años 80 se ha desarrollado una política de “seguridad” represiva desde todos gobiernos, tanto de la derecha como de la “izquierda”. Después se nos ha acusado incluso de terroristas. Ellos han creado para la población de origen inmigrante un status de excepción. El estallido no vino repentinamente. Ya se habían producido varias explosiones en los últimos años, pero aisladas y mas breves.

¿Puedes explicarnos por qué afirmas que “Francia fue un estado colonial…y sigue siendo un estado colonial”?

Después de la Comuna de Paris (1871) con la Tercera República comenzó la expansión imperialista moderna de Francia. Era una colonización sistemática llevada adelante, pero por una República. El argumento ideológico era la “misión civilizadora de Francia” hacia los pueblos considerados como inferiores, salvajes. Se trataba de convertirlos en verdaderos seres humanos, es decir ciudadanos franceses. Para salir del estado salvaje se debe adherir a los valores de Francia.  En el caso de la Argelia, se estableció por ejemplo el “estatuto del indigenato”. Es decir, los habitantes “indígenas” de Argelia eran considerados “franceses”. Pero, a pesar de ser “franceses”, no tienen los mismos derechos civiles y políticos. No se les aplican los criterios de la República, porque teniendo otra cultura y religión no son verdaderos ciudadanos. Se crean medidas administrativas, un código civil particular donde se establece que diferentes actos que no son delito para los verdaderos franceses, sí son condenables si los comete un indígena. Ni siquiera es necesario un tribunal para juzgar y condenar estos actos. Simplemente un funcionario de la administración podía condenar a un indígena. Es decir hay una exclusión no solamente sobre el concepto de ciudadano sino también en el plano jurídico. Con diferentes modalidades se aplicaron estas medidas también en las otras colonias. Al finalizar la segunda guerra mundial estas leyes fueron abolidas pero siguieron aplicándose en la practica. En el Movimiento de los Indígenas consideramos que esa situación de exclusión continúa. Es la realidad de las poblaciones originarias de la inmigración. De hecho la “excepción” en la nacionalidad continúa puesto que aun siendo franceses con todos los derechos, somos excluidos del terreno político. Basta ver la composición de las instituciones; alcaldía, parlamento, municipalidades para comprobar que no hay casi ningún representante elegido proveniente de la población inmigrante, o muy pocos. Basta ver la composición de los partidos políticos, sus direcciones, sus bases. A todos los niveles de la sociedad, teniendo legalmente los mismos derechos como ciudadanos franceses, somos excluidos del terreno político como nuestros padres y ascendientes. Continúan así las relaciones coloniales…

Efectivamente. Cuando hablamos de la persistencia de las relaciones coloniales, tomamos en cuentas las múltiples segregaciones, que no son simplemente expresión de racismo, de odio al “otro”, de ideas heredadas del pasado, sino que la segregación está establecida en la práctica de las instituciones, practicas administrativas, económicas. El ejemplo más simple es la discriminación en el empleo. Muchas organizaciones antirracistas luchan contra la discriminación en el empleo como si fuera un problema individual de patronos racistas, jefe de personal racista y no ven que es el estado mismo el que excluye a miles de personas porque las considera extranjeras. En otros países los extranjeros pueden ocupar diversos puestos, salvo los que tiene que ver con la defensa. En Francia ni siquiera los médicos pueden tener un puesto fijo en un hospital; sólo se les acepta con contratos precarios. Los únicos empleos accesibles están en las universidades. Recordemos que al finalizar el periodo colonial los responsables de la administración francesa (policiales y administrativos) fueron repatriados a Francia para controlar los inmigrantes provenientes de las colonias. Y encontramos estos antiguos responsables coloniales ahora encargados del desarrollo de las ciudades, de la policía, y que aplicaron los mismos métodos importados de la colonia. Encontramos hoy la continuidad de esta lógica administrativa, aplicado ahora por otras personas, claro. Una socióloga, Laure Pitti, ha estudiado por ejemplo la empresa Renault. Allí, para los obreros de origen argelino u otro, había los responsables de la empresa que eran expertos “coloniales” para “encuadrar los obreros”. Aunque en esos momentos no había discriminación para emplear porque había necesidad de mano de obra, la discriminación se realizaba después gracias a procesos y a la lógica colonial y sus prácticas en la empresa. Por ejemplo, impidiendo ascensos y aumentos de salarios para los obreros calificados inmigrantes.

Se encuentran, entonces, numerosos mecanismos estructurales de segregación en todos los dominios de la vida social, política y cultural, que son producto de la colonización. Hay que aclarar que estos mecanismos no son exactamente los mismos de la colonia sino que se combinan con otros mecanismos actualizados de dominación y explotación. Todo esto conduce a la segregación étnica, cultural de raza, etc. Por eso hablamos de “relación producto de la colonización” o también de “relación poscolonial”. El racismo es esencialmente producto de la raigambre de las relaciones coloniales en Francia.

¿Qué opinas de las políticas llevadas adelante desde sectores de la extrema izquierda, como la mayoría de la dirección de la LCR, Lutte Ouvriere, etc.? ¿Cómo se relaciona esto con la posición que tuvieron sobre la ley anti velo, etc.?

La política de la izquierda en Francia es una política de blancos. Es decir que la extrema izquierda, aunque se preocupa del racismo y de la defensa de los trabajadores inmigrantes, son organizaciones que intervienen en el terreno “de los blancos”, con las preocupaciones de ese sector y no toman en cuenta el carácter postcolonial de las relaciones de explotación.  Estas organizaciones se basan en el paradigma de la lucha de clases y el “universalismo” de la Revolución Francesa. Se niegan a tomar en cuenta la cuestión postcolonial, es decir que la discriminación no es un simple producto del racismo o xenofobia. No comprenden que la dominación postcolonial es un mecanismo específico que “cruza”, se combina, con la dominación de clase. Desde hace algunos años esto se ha manifestado con el viraje laicista de una gran mayoría de la extrema izquierda. Hasta su internacionalismo es racista, en la medida que consideran que el centro del internacionalismo es el “universalismo” francés. Tienen una gran desconfianza por todo lo “es particular” sea cuestión nacional, cultural, de identidad.  En el caso del velo, en el año 2004, la LCR decide cambiar su posición tradicional de defensa de las musulmanas. Han sido influenciados por el miedo a los musulmanes, producto de la guerra anticolonialista unido al anticlericalismo de la cultura francesa. Se debe también a una perdida de “repères” (“puntos de referencia), producto de las derrotas del movimiento obrero. Esto ha provocado el regreso a las tesis “republicanistas” incluso en la misma extrema izquierda. Hace un mes, grandes huelgas y movilizaciones de la clase trabajadora expresaron la profundidad del descontento social. Ahora, nos parece que la rebelión de los jóvenes de la cités expresa el mismo problema: la catástrofe social a la que está llevando el capitalismo (en Francia y en todo el mundo). Si estas dos grandes protestas tienen las mismas raíces, ¿que habría que hacer para tratar de unirlas? Es verdad que hay dos sectores de la clase trabajadora, uno privilegiado, blanco, que tiene participación política deformada a través de los sindicatos, partidos, los medios, etc. A nivel cultural los trabajadores franceses blancos están influenciados por la idea que son superiores a los otros. Entonces, existe un problema: hay una brecha interna en la clase trabajadora. No basta “desear” la unidad, y sobre todo no se puede pedir a los trabajadores inmigrantes que olviden sus propias reivindicaciones. Una unidad forzada haría olvidar la segregación. Para que la unidad exista, los partidos de la extrema izquierda, la izquierda y el movimiento obrero deben hacer del problema de la segregación un problema central de su política, y no un problema anexo y secundario. Cuando la izquierda sea anticolonialista, los trabajadores de origen inmigrante podrán entonces encarar un combate común con los trabajadores blancos. Y no se debe criticar a la población de origen inmigrante su organización autónoma.

 

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