“En México vienen años de movilización y represión”: Raúl Zibechi

El nuevo periodo de protestas sociales en América Latina, ante la incapacidad de los gobiernos para responder a las demandas sociales, también alcanza a México. Raúl Zibechi prevé importantes movilizaciones en el país, pero también riesgos importantes de represión

Guadalajara Rubén Martín / 5 diciembre 2006

La sociedad en América Latina está en movimiento. Particularmente las comunidades del abajo. Hay una ciclo nuevo de protestas sociales que se puede mirar a lo largo y ancho de la región, sostiene el periodista y ensayista uruguayo Raúl Zibechi. El editor internacional del semanario Brecha, editado en Montevideo, es uno de los observadores más agudos y solidarios de los movimientos que están emergiendo desde abajo en toda América Latina. En los últimos años ha reseñado la rebelión argentina de fines de 2001 y el movimiento piquetero, ha acompañado a los zapatistas en México, ha compartido sus experiencias en los campesinos pobres del Movimiento sin Tierra en Brasil y conoce, como pocos, los procesos comunitarios particulares que explican la reciente rebelión boliviana. Su último libro, Dispersar el poder, sobre la experiencia de El Alto en Bolivia, comenzará a circular en México en las próximas semanas. Ahora sigue de cerca lo que ocurre en Oaxaca. Zibechi estuvo a principios de este mes en una mesa en la FIL y posteriormente ofreció un taller en la Universidad de Guadalajara. Esta es su versión de lo que ocurre en América Latina en estos tiempos. Lo más importante de todo, resalta, es la participación de las mujeres pobres del abajo. Sin ellas, no se explican los cambios políticos importantes que se viven ahora en esta parte del mundo.

¿Cuál es el panorama de los movimientos sociales en América Latina?

Es una situación de transición, porque los movimientos han tenido desde fines de los 90 hasta hace poco tiempo una situación de alza muy importante, y de despliegue de sus movilizaciones pero también de sus potencialidades creativas. Ese despliegue ha generado en la mayor parte ya de los países de Sudamérica una coyuntura política distinta, un desgates del modelo neoliberal y de los gobiernos neoliberales, y abrió grietas para el triunfo de gobiernos que se proclaman progresistas y de izquierda. En esa nueva situación la capacidad de movilización de los movimientos disminuye pero su capacidad de presión, de vetar, de impedir la destitución de lo que consideran gobiernos amigos sigue siendo importante.

¿Están respondiendo estos gobiernos a las demandas y reclamos levantados por las movilizaciones en los últimos años?

Diría que más bien no. O sea, son gobiernos que no reprimen, que para la gente es muy importante. El hecho de no reprimir es un hecho importante, es un viraje. Pero muchos de ellos, incluso el de Chávez, son una continuidad del modelo neoliberal.

¿Entonces cómo explicar la reelección de Lula de Chávez o el triunfo de Correa en Ecuador?

Una primer cuestión es constatar que el modelo neoliberal no da para más y además el viejo personal político de los partidos y del Estado tampoco da para más. Tiene una deslegitimación muy fuerte. Ustedes lo ven eso aquí en México. En segundo lugar todos estos gobiernos han puesto en marcha políticas sociales. En el caso de Lula el programa Hambre Cero son 50 dólares (quinientos pesos mexicanos por mes) a 40 millones de personas. Ya no son políticas focalizadas como decía el Banco Mundial, porque abarcan 25 por ciento de la población. Entonces los pobres sienten que viven mejor. Si uno piensa por qué López Obrador tuvo ese apoyo en el Distrito Federal, hacia los ancianos tuvo algunos subsidios y eso cambia la relación de fuerzas. No tanto porque la gente deje de ser pobre sino que siente, con razón, que ahora percibe una porción que antes no recibía de la riqueza nacional. La transferencia de Lula en cuatro años fue de trece mil millones de dólares a los pobres, que es una pequeña parte de lo que ganó la banca, verdad. Pero bueno, para los que nunca recibieron nada, es importante.

México parecería una excepción en este panorama, ¿cómo lo aprecia?

Sí y no. Es una excepción si miramos las cúpulas porque ahora está Felipe Calderón. Pero si miramos la realidad social, creo que en México se han producido cambios importantes en la sociedad, en el abajo por decirlo así y creo que este intento represivo que se está gestando ahora es un intento defensivo, desesperado de un sector importante, con mucho poder que siente que ya no controla al abajo. Me da la impresión que en los próximos años la movilización popular se va a profundizar y hay posibilidad de que hay un viraje político importante en México. Posibilidad.

¿Riesgo de represión también?

Si, sin duda. Va a haber una fuerte represión. Lo que no está claro, y tengo mis dudas, pero da la impresión de que a estas alturas ya la represión no es capaz de contener la movilización social. No lo fue en la mayoría de los países. Si esto es así, las clases dominantes están en un problema.

¿Qué diría de Oaxaca comparado con lo que ha observado en América Latina?

Oaxaca, si tuviera qué comparar es lo más parecido a las movilizaciones bolivianas porque las bases están en las comunidades agrarias, rurales, pero comunidades que tienen una fluida relación con sus familias en la ciudad.  Y lo que se produce, y ahí es donde parece que está el viraje importante, es que por primera vez hay una movilización urbana radical importante. Porque en la historia de México la tónica ha sido la movilización rural y Chiapas es el emergente de todo eso. De modo que desde ese punto de vista Oaxaca representa un salto cualitativo, el núcleo de la rebelión estuvo en la ciudad y eso representa un cambio, un cambio estratégico.

¿Es optimista ante lo que estamos viviendo? y de todo este esfuerzo de mirar privilegiado que ha tenido en América Latina, ¿qué es lo que más le ha emocionado?

Soy muy optimista. La gente o mucha gente en todos nuestros países abandonó su posición anterior de pasividad o quietud y no creo que vayan a volver así nomás hacia atrás. En todas estas luchas siempre, lo más emotivo para mi, son las mujeres. La capacidad de sacar una fuerza muy grande, una fuerza interior que está muy vinculada al amor a los hijos, al amor a los otros, las mujeres son muy importantes en toda esta historia. Más aún, te diría que sin mujeres, sin mujeres mayores las que ya son madres y abuelas, probablemente no habría movimientos. Lo han visto en Oaxaca. Y son de alguna manera una muestra de lo que está viniendo, porque no es la actitud mandona, dura, tradicional, del caudillo varón, sino que es otra cosa. Y esa otra cosa la manifiestan de una manera muy sorprendente. En Argentina el punto de quiebre en las luchas de las últimas décadas fue Madres de la Plaza de Mayo, que eran simples madres amas de casa que al desaparecerles a los hijos se vieron forzadas a salir. Y bueno, creo que las mujeres pobres del abajo, son lo mejor.

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