El delito de “portación de cara”

Rubén Martín / El Informador, 13 octubre 2012

Las detenciones arbitrarias por parte de los policías municipales, por el famoso delito de “portación de cara”, es una práctica constante hacia la mayoría de los jóvenes de Jalisco.

El hostigamiento y la represión en contra de los jóvenes es una constante. Aunque no hay cifras al respecto, los datos aproximados hablan de un fenómeno masivo. Según cifras de 2008, la Policía de Guadalajara detenía en esa fecha a mil jóvenes por semana por supuestas faltas administrativas. Eso suma 52 mil jóvenes detenidos al año únicamente en Guadalajara.

Para acercarnos a una cantidad aproximada hay que considerar los miles de jóvenes detenidos en los otros municipios del Estado, y finalmente la cantidad de detenidos, cacheados y con frecuencia robados por la propia Policía, pero que no son presentados ante los juzgados municipales y que por lo tanto no están considerados en ninguna estadística oficial o de otro tipo. Los robos no se denuncian debido a la amenaza que hacen los policías de sembrar droga o acusar de otro delito más grave al joven o sujeto detenido.

¿Cuántos son hostigados año con año por las policías municipales y estatales? ¿100 mil, 200 mil, 300 mil…? Puede ser esa cifra u otra mayor. Pero no se exagera al afirmar que cientos de miles son hostigados, detenidos ilegalmente, robados y golpeados por las fuerzas públicas. En Jalisco hay casi dos millones de jóvenes de entre 15 y 29 años, lo que significa que entre 10% y 20% de la población juvenil padece la represión policial.

Apenas una ínfima parte de esta forma de represión es denunciada, señalamientos que cuando mucho llegan a convertirse en una recomendación de la CEDHJ que no remedia nada puesto que las autoridades de seguridad pública, estatal o municipales, ignoran las recomendaciones emitidas por esta ente defensor de derechos. Entre 2001 y 2011 la CEDHJ acumuló seis mil 550 quejas por detenciones arbitrarias, es decir mil 310 por año o 3.6 por día (Informe de Cepad 2010).

Visto en conjunto, los 23 mil 612 policías estatales y municipales que hay en Jalisco son una maquinaria de fuerza no para proteger a los ciudadanos como presumen los postulados liberales, sino para hostigar y extorsionarlos, especialmente a los jóvenes.

Las corporaciones policiacas funcionan como maquinarias del sistema para contener a este sector de la población, pero también para extraer recursos a los jóvenes (de los robos que padecen cuando son detenidos), cuyos recursos se quedan los policías de calle, y que a su vez llegan a la cúspide de la maquinaria de represión y extorsión que son los cuerpos policiacos.

Es necesario que los nuevos gobiernos municipales que recién asumieron se comprometan a terminar con esta práctica aberrante. Pero, por las primeras acciones que estamos viendo, en lugar de corregir una deuda histórica que los gobiernos tienen con los jóvenes, se les va a volver a criminalizar y a reprimir, como ya se anuncia  en Tonalá. Por ese camino, pronto veremos una explosión juvenil.

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