La crisis del PAN ya está diagnosticada

Gustavo Madero y Felipe Calderón. Foto: El Economista

Rubén Martín / El Economista, 19 noviembre 2012

A cinco meses de la derrota sufrida en las pasadas elecciones de julio, el Partido Acción Nacional (PAN) tiene una noticia buena y una mala. La buena es que tiene un diagnóstico completo de las causas de su derrota, la mala es que su crisis es más severa y profunda de lo que inicialmente anticiparon sus dirigentes.

Apenas sufrió la peor derrota electoral y política de su historia, el PAN, encabezado por su presidente Gustavo Madero, se dedicó a elaborar un diagnóstico detallado de los factores que los llevaron a perder la presidencia de la república, elecciones estatales (como Jalisco), la mayoría en el Congreso de la Unión y pasar a ser la tercera fuerza política en la arena electoral.

En dos meses el PAN elaboró el diagnóstico más completo partidista que se conozca recientemente. Para llevar a cabo la tarea el Consejo Nacional encargó la tarea el pasado 11 de agosto a una comisión de Evaluación y Mejora del PAN, integrada por 20 panistas identificados con la corriente del mandatario Felipe Calderón y del jefe nacional blanquiazul Gustavo Madero; se incluyó también a panistas identificada con la corriente del Yunque.

Dicha comisión, coordinada por la secretaria general panista Cecilia Romero, elaboró el documento “Contenido y alcance de la reforma estatutaria de Acción Nacional”. El documento se entregó el pasado 1 de noviembre a la dirigencia nacional.

Es uno de los diagnósticos internos de un partido más completos, pues además de tomar en cuenta los discursos que el propio Calderón dirigió a los panistas en las semanas tras la derrota, incluye documentos y mensajes de la dirigencia nacional, además de cuestionario a militantes, consulta abierta a través de Internet, documentos enviados por los militantes, una encuesta entre población abierta, reuniones con académicos, y la discusión interna de la propia comisión encargada del diagnóstico. Únicamente en la página web del propio PAN se recibieron 54,252 respuestas a preguntas abiertas sobre la situación del partido.

Con dichos instrumentos se elaboró el diagnóstico que, en resumen, puede sintetizarse que el PAN perdió en las elecciones del pasado mes de julio porque su partido se alejó de sus principios, por una mala elección de candidata, porque se identificó al gobierno de Calderón con el aumento de precios y de la violencia, y porque se mira a Acción Nacional alejado de la sociedad, y a sus militantes asociados a casos de corrupción.

El documento de diagnóstico ofrece duras respuestas para los panistas, como el dato de que la mitad de los entrevistados (incluidos militantes de ese partido) se refirió de manera negativa a los gobiernos del PAN y aunque en la consulta a militantes del partido 91 por ciento avalaron la gestión de Calderón, la mayoría reprobó a los gobiernos estatales emanados de ese partido.

Hay un consenso de que el padrón y los métodos de afiliación son un problema; se sostiene que muchos se adhieren al PAN para buscar un cargo público y que una vez obtenido el cargo se olvidan del partido, además de tener una militancia corporativa.

Una conclusión que parece abrumadora para los intereses electorales panistas es que si bien la población abierta identifica al PAN como un partido que respeta la ley, democrático y que gobierna bien, se le asocia con el aumento de la violencia y crisis económica del país. Todo indica que Calderón perdió el respaldo de la opinión pública en su guerra en contra del narcotráfico y en la gestión de la crisis económica.

Las conclusiones de la comisión van en el sentido de que más que una simple reforma estatutaria, se requiere un cambio de fondo que pasa por recuperar y poner en el centro de su acción política los principios de doctrina que antes identifican a los panistas. Se propone una reforma organizativa que incluya la depuración del padrón, la eliminación de los socios adherentes y adecuar los estatutos a los nuevos tiempos y sujetos.

El centro del diagnóstico tiene que ver con la ética en la política: el PAN era un partido de militantes con valores y dejó de serlo. Triste conclusión para una organización que denunció durante 50 años al PRI como un corrupto y antidemocrático. Ahora tanto población abierta como militantes ven al PAN del mismo modo.

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