Adiós al ímpetu renovador en el Congreso

Foto: Arturo Campos Cedillo, La Jornada Jalisco
Foto: Arturo Campos Cedillo, La Jornada Jalisco

Rubén   Martín / El Respetable, 10 diciembre 2012

El escándalo por el manejo irregular de los recursos públicos en el Congreso del Estado eran tan evidente que los integrantes de la nueva legislatura se comprometieron públicamente a poner remedio a esta situación.La promesa de transparencia y la rendición de cuentas fue un compromiso público que asumieron especialmente los coordinadores parlamentarios de la LX Legislatura: Miguel Castro Reynoso del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Gildardo Guerrero de Acción Nacional (PAN), Clemente Castañeda de Movimiento Ciudadano (MC) y Enrique Velázquez del Partido de la Revolución Democrática (PRD). En múltiples foros y en decenas de entrevistas a las que acudían juntos o separados antes de tomar protesta como diputados el pasado 1 de noviembre.

Y sin embargo, a menos de mes y medio de iniciada la legislatura, todo indica que los ímpetus renovadores de los nuevos legisladores se han detenido, ya sea porque se estrellaron a toda velocidad contra el muro de intereses creados que hay en el Poder Legislativo de Jalisco, o bien sea porque ya en el cargo los nuevos legisladores se dan cuenta de las prebendas que tienen y no se quieren deshacer de ellas. La situación real quizá sea una combinación de ambas respuestas. Lo cierto es que la prometida renovación en la administración del Congreso de Jalisco no llega.

Hay varias evidencias de ello. Para empezar, el mismo proceso de tomar las riendas del Congreso local por parte de los nuevos legisladores tuvo los mismos vicios de anteriores legislaturas: la conformación de bloques y el reparto de comisiones y de la administración del Poder Legislativo por criterios partidistas y de grupos de poder antes que por acuerdos y revisión de los perfiles más aptos para la designación de los puestos.

Las semanas siguen corriendo sin que los asuntos de fondo se vayan atendiendo: el caso del auditor, la revisión de las irregularidades de las anteriores legislaturas, la falta de pago a los trabajadores del Congreso, las contradicciones para la revisión de los 219 basificados de último momento por la LIX Legislatura.

El ímpetu renovador de los nuevos legisladores se ha detenido. La aparente armonía y los acuerdos en común para emprender los cambios de fondo que requiere el Poder Legislativo de Jalisco dieron paso a las desconfianzas, los bloques partidarios, el vulgar reparto de espacios y puestos. Va a ser difícil construir nuevamente el espacio de confianza para que todas las fracciones parlamentarias vayan unidas hacia la renovación del Congreso

Más bien, parece que pueden decir “Con los intereses partidista hemos topado Sancho”.

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