Depuración panista, adiós a los arribistas

Gustavo Madero. Foto: Notimex
Gustavo Madero. Foto: Notimex

Rubén Martín / El Economista, 7 enero 2013

Tal como se esperaba cuando arrancó el proceso de depuración del padrón del Partido Acción Nacional (PAN), cientos de militantes activos y adherentes dejaron de pertenecer a esta agrupación política.

Las cifras son mayúsculas, pues de un padrón total de 1’868,567 socios, el proceso de depuración dejó apenas una militancia de 369,034 afiliados a Acción Nacional. Más de millón y medio de personas dejó de pertenecer al partido democratacristiano mexicano.

La revisión de las cifras por entidad arroja datos interesantes. Por ejemplo, hubo entidades como Tabasco, Colima y Tlaxcala donde más de 90 por ciento de los anteriores afiliados dejaron de pertenecer a Acción Nacional.

En el Distrito Federal la militancia total pasó de más de 96 mil afiliados, a poco más de diez mil, con un porcentaje de desincorporación de 88 por ciento; en Jalisco el padrón pasó de 160,764, a 27,437 para un rechazo a la militancia de 83 por ciento; en el Estado de México el porcentaje de desafiliación fue de 85 por ciento y de 80 por ciento en Veracruz. Ninguna entidad superó la mitad del refrendo del padrón de activos y adherentes. El estado que más se acercó fue Sonora, con un refrendo de la membresía superior a 40 por ciento.

Apenas se conocieron las cifras, la dirigencia nacional de Acción Nacional que encabeza Gustavo Madero salió a defender el proceso de renovación del padrón del ex partido en el poder. Para empezar rechazó que estuviera ocurriendo una desbandada y sostuvo el PAN no era un partido de masas sino de “ciudadanos libres”. Además, para atenuar la escandalosa cifra de millón y medio de miembros que no renovó su militancia, Gustavo Madero centró las cifras en el padrón de socios activos, donde 60 por ciento de los anteriores militantes refrendaron su membresía; y admitió que 80 por ciento de los adherentes dejó de pertenecer al PAN. Sin embargo intentó justificar este alejamiento con el argumento de que dicho padrón no era consistente. Con esta declaración el presidente panista contradice anteriores versiones de dirigentes blanquiazules que presumían el padrón panista como el más transparente y pulcro de los partidos en México.

Lo que no se dice, y seguramente se calla por pudor, es que el padrón panista estaba lleno de arribistas, chambistas y grupos de afiliados corporativos que servían para ganar procesos de elección de dirigencias internas y candidaturas a puestos de elección popular.

La inflación del padrón panista, que pasó de medio millón de afiliados en el 2000 a 1.8 millones en 2012, se explica por el proceso de perversión interna que sustituyó la antigua militancia doctrinaria por la militancia por conveniencia.

El proceso de renovación del padrón de militantes del PAN sirvió para purgar a los arribistas que llegaron al PAN porque era el partido en el gobierno y por las chambas que se podían obtener. Pero esta depuración de la militancia no bastará para erradicar las prácticas corruptas que se fueron enquistando en Acción Nacional en los últimos doce años. Pero al menos este proceso interno se hará sin cientos de miles de arribistas.

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