Traicionar promesas de campaña

arisyóteles a caballoRubén Martín / El Informador, 16 marzo 2013

Prometer algo a los electores y luego incumplir o traicionar esa promesa parece una práctica común en la política profesional y el ejercicio de poder. Parece que no hay gobernante que cumpla con lo que prometió a los electores.

Desde Barack Obama que incumplió en su primer periodo la reforma migratoria que ofreció a los votantes latinos, la bajada de impuestos que ofreció Mariano Rajoy, hasta el cambio de documentos básicos que acaba hacer el Partido Revolucionario Institucional (PRI) para poder votar a favor de aumentar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a medicinas y alimentos.

Los electores de Jalisco también padecen estas traiciones de los políticos que están buscando el voto y que al llegar al gobierno incumplen lo que ofrecieron.

Pues bien, eso es lo que está ocurriendo en este momento con el actual gobernador Aristóteles Sandoval Díaz, quien está a punto de incumplir la promesa que hiciera a los habitantes de Temacapulín para impedir que ese poblado sea inundado por el agua que almacenará la presa El Zapotillo, en el municipio de Cañadas de Obregón.

Hasta ahora son tres ocasiones que Aristóteles Sandoval ha lanzado esa promesa de no inundar Temaca,  por lo que se opondría al proyecto federal de construir una presa con una cortina de 105 metros de altura.

La primera promesa fue como candidato del PRI a la gubernatura del Estado.

En su gira en busca de votos Aristóteles Sandoval llegó a mediados de mayo a la cabecera de Cañadas de Obregón a pedir el apoyo de los votantes.

Hasta allá lo siguieron los pobladores de Temacapulín, quienes al final del mitin, le pidieron que se comprometiera con ellos a que no inundaría su pueblo.

Así lo hizo Aristóteles Sandoval, según recordó en una entrevista radiofónica Emma Juárez, habitante de Temacapulín y testigo de dicho compromiso.

La segunda ocasión que Aristóteles Sandoval prometió no inundar Temacapulín fue a través de un escueto mensaje en su cuenta de tuiter, donde escribió: “No vamos a inundar Temacapulín”, dijo el pasado 29 de enero en su carácter de gobernador electo.

Sin embargo, a Aristóteles Sandoval le ganó la tentación de traicionar promesas de campaña y el 14 de marzo declaró que el destino de la Presa El Zapotillo, y por tanto la suerte de los pueblos de Acasico, Palmarejo y Temacapulín, estaba en manos de la Federación, declaración que se interpretó como incumplimiento de su compromiso anterior.

Quizá por las reacciones que dicha declaración generó, quizá por el peso de la conciencia o quizá por puro pragmatismo político, el caso es que el gobernador en funciones reconsideró y el viernes 15 de marzo prometió, por tercera ocasión, que no iba a permitir que Temacapulín se inunde.

Pero los pobladores de Temaca ya no festejan, esperan con cautela a que se confirme oficialmente dicha decisión de no inundarlos. Ya no confían en los políticos, como la mayoría de la población, pues saben por experiencia que es de candidatos prometer, y de gobernantes incumplir. Vamos a ver qué suerte corre la promesa de no inundar Temaca.

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