Rubén Martín / El Informador, 13 marzo 2012
Raúl Padilla López es, junto con el cardenal Juan Sandoval, el personaje político que sin tener un cargo público, tiene más capacidad para incidir en decisiones de la vida pública de Jalisco. No es una novedad.
La novedad es que el “licenciado”, como le dicen sus allegados en la Universidad de Guadalajara (UdeG) sigue negando su injerencia en asuntos políticos o partidistas.
El sábado pasado declaró: “No tengo ninguna actividad política (…) no pienso tener ninguna incidencia en este proceso electoral”, dijo y ante las dudas de los reporteros, abundó. “Ni con el PRI, ni con el PRD, ni con el PAN, con ninguno; pienso seguir dedicado a las actividades culturales”.
No pasaron 48 horas cuando Jesús Zambrano, presidente nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), reveló que la coalición entre Enrique Alfaro y el PRD de Jalisco la negoció directamente con Raúl Padilla.
“No, no. Yo hablé con Raúl Padilla mismo, el miércoles que estuve en Guadalajara [7 de marzo] y al final después de mucho platicar, de manifestar él sus reservas sobre la relación con Enrique Alfaro, quedamos en que quedaría en manos de la dirección nacional las decisiones, y que éstas fueran cuales fueran, pues ellos tendrían que respetarlas, les gustaran o no les gustaran. No fue una reunión fácil, lo debo decir, pero al final en esos términos quedamos (…)”, declaró Zambrano en el programa Cosa Pública de Radio Metrópoli, el lunes.
No es que Zambrano nos venga a descubrir el hilo negro en cuanto a este tema, pero me parece conveniente registrar el hecho porque es necesario discutir y criticar el poder bajo la sombra que Raúl Padilla ejerce en Jalisco.
Reitero, es el político que más poder tiene para influir en decisiones públicas: desde el manejo de la UdeG, el destino de los recursos que maneja la casa de estudios, los proyectos de expansión de la institución y de manera preponderante, los proyectos culturales-comerciales de la Universidad. Además influye en decisiones de política pública desde el Congreso del Estado, y no sólo desde la bancada del PRD.
Raúl Padilla, además, interfiere en asuntos partidistas. El ex rector es miembro del PRD desde 1997 cuando aceptó una invitación del entonces dirigente nacional Andrés Manuel López Obrador (paradójicamente ahora ambos tienen una mala relación política).
Sin embargo, a pesar de su militancia perredista, Raúl Padilla ha apoyado diversos partidos y ahora tiene su apuesta principal en la candidatura a la gubernatura del priista Aristóteles Sandoval.
A partir del control de la UdeG, del liderazgo en el grupo político universitario y su apuesta e injerencia en distintos partidos, Raúl Padilla ha construido una red de relaciones y compromisos mediante el cual ejerce ese pernicioso poder bajo la sombra. El poder tras bambalinas contrasta con su imagen pública, pues el “licenciado” difícilmente ganaría una elección abierta.
De modo que es cierto, Raúl Padilla no es un político, un político abierto, pero sí un político bajo las sombras.

El Partido de la Revolución Democrática (PRD) de Jalisco está en un aprieto por el anuncio de Enrique Alfaro Ramírez, el pasado 9 de marzo, de romper la alianza que mantenía con este partido político.



